El Mundo de Paz en Nosotros: Amor
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domingo, 30 de julio de 2017

Los funerales del amor




El cielo sucio del creyón, el viento
sugeridor de danzas espectrales;
las montañas monstruosas en la cruda
pesadez de la atmósfera; las calles
sombrías y terribles con sus casas
húmedas y sus hórridos zaguanes
y con la pesadilla lujuriosa
de sus hombres sanguíneos y carnales.

Ella estará aburrida viendo tras los cristales
de su ventana, cómo van cuajando
las sombras de las nubes. El paisaje:
afilados cipreses, tierras blancas,
rocas de cal y caminos de almagre,
se rendirá en un bíblico sosiego,
y la pompa enfermiza de la tarde
perderá el oro vago de sus lustre
en las espesas brumas fantasmales.

Habrá una hilera lila
y en beatitud de tenebrosos frailes,
a cuyos puntiagudos cráneos secos
dará un macabro fósforo la tarde.
Entonces ella sentiros esqueléticos,
cirios gastados como ti
húmedas de rocío y de vinagre
Después, las blandas tierras removidas,
y el rumor de las palas implacables.
Se tapará los ojos
y una campana doblará en la tarde,
ombras pensativas
de los cipreses orarán los frailes.

Luego, la inanidad, los horizontes
inútiles, las torvas soledades,
afilados cipreses, tierras blancas,
rocas de cal y caminos de almagre,
y una luna sulfúrica y tremenda
toda bañada en sangre.

Luis Palés Matos
Guayama, Puerto Rico


martes, 14 de febrero de 2017

El amor


El Amor



Sólo el amor obra de una manera mágica y única.


Cuando hay amor nada es imposible, todo puede lograrse.

El amor no pude analizarse, no puede explicarse, sólo se siente en el corazón.

Hay quienes se preguntan por qué ése y no otro órgano

 ha sido elegido para representar el amor.

 ¡la respuesta es tan obvia!

Acaso, ¿No sentimos ante las emociones que sus latidos se aceleran y, a veces, nos parece que hasta se quiere escapar de nuestro pecho?

Acaso,¿No sentimos ante la angustia la sensación de que una mano férrea nos lo aprieta hasta casi paralizarlo?

Acaso, ¿Sentimos esas sensaciones en otro lado?.

 No; sólo en el corazón. Es el motor de nuestras emociones y alegrías.
 Es el blanco de nuestras tristezas y sinsabores.

 El amor, entonces, es algo especial. 
Porque puede determinar que nuestra vida tenga o no sentido.
 porque puede hacernos perdurar en el tiempo.

Nuestro cuerpo se consume ante la muerte. 
El amor...el amor puede mantenernos vivos.
autor desconocido

lunes, 13 de febrero de 2017

+5 Imágenes❣

Hay veces que no es necesario una ocasión especial

para darte cuenta que esa persona que AMAS, ADMIRAS

y que complementa nuestro entorno

requiere nuestra comprensión, empatía  ternura y afecto. @M
"Una gota de AMOR puede sanarlo todo"@m
Permite que el AMOR embellezca tu vida
El alma que puede perdonar demuestra su grandeza y capacidad de AMAR
 
No pidas, no exijas, ni esperes nada por capricho.




miércoles, 8 de febrero de 2017

EL valor y significado del amor y de la amistad


http://decentscraps.blogspot.com



Es un hecho, entre las maravillas, valores o dones con los que el ser humano
 cuenta está la amistad. Fuimos diseñados para ser amigos y tener amigos,
 para dar y recibir, para amar y ser amados; ante esto, necesitamos saber 
cómo tener una amistad que se ajuste con los valores de la vida, transite en
 un mundo lleno de egoísmo y nos libre de heridas y males. 
Por: FLOR TRUJILLO PSICÓLOGA EXPERTA EN TEMAS DE FAMILIA 
15 de septiembre de 2007 

Hay dos tipos de amistad: la casual y la profunda. Amistad casual es aquella formada por un accidente social, tal vez fundamentada en un interés propio, con interacciones someras y precipitadas, con necesidades egoístas y que, generalmente, conlleva problemas; en palabras coloquiales, es la popular compinchería

La amistad profunda, por su parte, implica intimidad con propósito, amor e integridad, compromiso y responsabilidad, pensar en el bienestar del otro más que en el propio; por supuesto que este tipo de relación demanda de nosotros trabajo, mucha paciencia y dominio propio para no expresar sentimientos momentáneos y negativos que dañan.

En este tema es primordial hablar de amor, pues el amor implica amistad, y en la verdadera amistad se desarrolla el amor. Un sabio importante dijo una vez: Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos

Sin amor, pasaremos toda la vida buscando valor personal y seguridad en espejismos que se parecen a la amistad, como la compinchería. Todas las relaciones humanas que no están motivadas por el amor son, en definitiva, vacías.

La amistad en las relaciones amorosas es otra cosa y tiene un papel fundamental, puesto que determina el camino y el destino de esa relación.

Debe estar encaminada a despertar el amor hasta que se 
esté listo para la siguiente etapa.

A menudo pensamos que la primera y única etapa es enamorarse; sin embargo, esta experiencia llena temporalmente la necesidad de amor y es una solución necesaria pero momentánea. Los estudios científicos reportan que dura tan solo unos meses. Por lo cual, es necesario sembrar amor con actos incondicionales hacia el otro si queremos que la relación funcione y perdure. Cosecharás lo que siembras, si das amor recibes amor.

¿Qué tipo de amistad, usualmente estableces?
¿Cuál es tu motivación en las relaciones que buscas?,
¿Agradarte a ti mismo o conocer y servir a los demás?,
¿Te entregas física o emocionalmente? 
El propósito es que cuando mires hacia atrás veas que esa historia de amor no trae lágrimas de remordimiento sino de gozo, que sea una historia de amor desinteresado y de valor de vida.

FLOR TRUJILLO PSICÓLOGA DE FAMILIA


lunes, 6 de febrero de 2017

Reflexión


Aprendiendo a Amar

¿Tú sabes amar?
Yo estoy aprendiendo,

Estoy aprendiendo a aceptar a las personas, 
aun cuando ellas me decepcionan.

Cuando huyen del ideal que tengo para ellas.

Cuando me hieren con palabras o acciones impensadas.

Es difícil aceptar a las personas como son
y no como yo deseo que sean.

Es difícil, muy difícil, pero estoy aprendiendo... 

Estoy aprendiendo a amar, estoy aprendiendo a escuchar, 
escuchar con los ojos y oídos, escuchar con el alma.

Escuchar lo que dice el corazón, lo que dicen 
los hombros caídos, los ojos, las manos inquietas.

Escuchar el mensaje que se esconde entre las palabras superficiales.

Descubrir la angustia disfrazada, la inseguridad enmascarada, 
la soledad encubierta. 

Penetrar la sonrisa fingida, la alegría simulada, 
la vanagloria exagerada.

Descubrir el dolor de cada corazón.

Poco a poco, estoy aprendiendo a amar.
Estoy aprendiendo a perdonar.

Porque el amor perdona, lanza fuera las tristezas, 
y cura las cicatrices que la incomprensión 
y la insensibilidad grabaron en el corazón herido.

El amor no alimenta heridas con pensamientos
dolorosos, no cultiva ofensas con lástimas y autocompasión.

El amor perdona, olvida, extingue todos los trazos de dolor en el corazón.

Paso a paso,
estoy aprendiendo a perdonar, a amar, estoy aprendiendo a 
descubrir el valor que se encuentra dentro de cada vida, de todas las vidas.

Estoy aprendiendo a ver en las personas su alma y las posibilidades
que Dios les da.

Estoy aprendiendo pero, ¡qué lento es el aprendizaje! 

¡Qué difícil es amar incondicionalmente!

Todavía tropezando, cometiendo errores, estoy aprendiendo…

Y NO OLVIDES: 
SE APRENDE AMAR EN LOS MILES DE DETALLES DE CADA DÍA
¡SÉ FELIZ! ¡SONRÍELE A LA VIDA!
Autor Desconocido



domingo, 5 de junio de 2016

La solterona


https://www.desktopnexus.com/


Apoyada de brazos en el balcón, la solterona doña Teodolinda,contemplaba el pequeño jardín que se extendía ante su hotel.A la luz débil de aquel atardecer otoñal,
 las siluetas de los árboles destacaban en el fondo de un empalidecido cielo.
 A veces, bruscas ráfagas de viento movían las ramas haciendo desprenderse las hojas,
 ya marchitas, que caían revoloteando como obscuras mariposas,
 yendo a posarse entre las hirsutas ramas de los arbustos del jardín.

 Y así como los pájaros, presintiendo la noche cercana, acudían a refugiarse en las espesuras del boscaje, en aquella hora silenciosa y nostálgica del crepúsculo,
 acudieron a la mente de la solterona sombríos pensamientos, sumiendo su siempre 
alegre y sereno espíritu en el lago profundo de la melancolía.

Y contemplando como al caer de las hojas, perdían los árboles la belleza
 lozana que allá en los tiempos primaverales lucieran, pensó con tristeza
 infinita en su, poco a poco, perdida hermosura; y en sus tiempos de esplendor, de alegrías, de amorosas ilusiones, ¡de juventud! . 
Y resucitando en su mente el ya lejano ayer, recordaba los paternales
 cuidados; los deseos cumplidos; los admiradores galantes; los apasionados celosos de cuantos rendían homenaje a sus gracias. Y al rememorar 
el dichoso pasado,n se lamentaba
 de la soledad en que, voluntariamente, se había recluido; 
y un lúgubre y cruel pensamiento la atormentaba.

La idea de que el día en que muriese no habría ni un ser querido que, pesaroso,
 la acompañase en su viaje postrero, la hizo estremecer, pensando en lo ¡sola! 
que haría la última jornada... Y vivamente impresionada ante la visión 
desconsoladora, demudada y pálida, acometida por un terror extraño,
 entró rápida en su gabinete, cerrando brusca, tras de sí 
las puertas cristaleras del balcón.

Más serena ya en el ambiente sedante de su habitual estancia, procuró distraerse evocando el pasado venturoso; y sentada ante un legítimo vargueño, a la 
amable luz de una velada lámpara, fue sacando de
 la cajonería del viejo mueble ¡cosas! que allí conservaba desde los
 floridos días juveniles, y de las que hasta aquel instante no se había 
vuelto a acordar. Y salieron nuevamente a la luz cartas, rizos, llores, anillos, retratos ¡todo el tesoro de lo que fueron sus amores!


El corazón le latía con violencia al desatar las ya pálidas cintas de colores
 de los paquetes de cartas, que, palpitante de emoción, fue una tras
 otra leyendo. Estaban todas; desde la de aquel casi un niño, que, tímido,
 le declaraba su amor primero, hasta la del enamorado vehemente e impetuoso, 
que se  mostraba casi iracundo, en el fuego de su pasión.
Había de poetas que la invocaban como a su divina musa; de pintores que,
 reconocidos, la consideraban causa de su inspiración; de militares dispuestos
 por ella a las más atrevidas empresas; de viejos que ante su vista decían 
sentirse rejuvenecidos; de románticos atormentados por su ideal amor.
 ¡Y ávidamente las iba leyendo todas, y ante el desfile de amorosas
 y tiernas palabras, fue reviviendo hasta en sus menores detalles los pasados
 días de amor, de esperanzas, de incumplidas promesas
 y sus ojos fueron poco a poco nublándose y, al desaparecer de su vista los amados renglones, surgió un sollozo desde lo más hondo de su corazón!

Largo rato permaneció angustiada ante sus recuerdos amorosos,
 cuando una súbita y extraña idea la hizo sonreír, a pesar de tener 
aún los ojos arrasados en lágrimas.
Y, afirmándose en su pensamiento, enjugó su llanto,
 y comenzó a ordenar las cartas por el tablero del vargueño esparcidas.


Poco a poco fue serenándose acariciando la realización de aquello 
que tan de pronto se le  había ocurrido. ¿Por qué no?
 La cosa no era imposible ni mucho menos. 
Todo consistía en averiguar los domicilios de los que fueron sus rendidos amadores. Algunos habían ya fallecido; otros vivían en distinta población; 
pero ¡como fueron tantos! le constaba que vivían en la ciudad los bastantes 
para lograr su objeto. A éstos les escribiría. La misma rareza de su nombre 
les ayudaría a recordarla a pesar de los años transcurridos, y,
 ¿quién sabe si acudirían a su llamamiento?


Y doña Teodolinda desplegando su sutil ingenio, y apelando al caudal de sus amorosos recuerdos, desde aquella noche comenzó a 
escribir cartas a sus ya viejos amadores.  A cada uno le decía, según su 
temperamento y condición, lo que más pudiera agradarle, 
halagando sobre todo su vanidad donjuanesca, esa vanidad de la que no se libran ni los más pobres hombres.Elogiaba también en los artistas, sus obras.
Les  citaba, a los poetas, estrofas de las que ellos 
consideraban sus insuperables poesías. A los militares, sus casi siempre más 
de lo debido ponderadas hazañas; y a todos les juraba que en el transcurso de los años, 
en que ni se habían visto, había ella vivido consagrada al 
recuerdo del amor, de su amor, que fue el único verdadero de su vida.

Con los casados exageraba la nota, mostrándose envidiosa de la compañera, por ellos tan escrupulosamente elegida, y por la que su vivir sería una continua sucesión de horas dichosas; de esas horas por ella tan anheladas y perdidas, por no haberle él hecho la ofrenda de su amor .

¡Y al final de cada carta, en una súplica emocionante, les rogaba encarecidamente, ya que ¡ingratos! en vida le negaron tanta felicidad, la acompañaran, al menos, en el día de su muerte, hasta el sagrado lugar del eterno reposo!.
Y doña Teodolinda, a pesar de la fatídica terminación, cada vez que
 finalizaba una de las carlas, sonreía, mientras cuidadosa y 
con clara letra ponía en el sobre el nombre del destinatario.

Pensando en la eficacia de su sutil y halagadora palabrería, 
sentíase esperanzada y se decía interiormente: 
¡lrá! ¡Ya lo creo que éste irá! 

Y la lástima para ella fue el no verlo.
La Divina Providencia, como si no hubiese estado esperando
 para ello más que doña Teodolinda escribiese sus epístolas, 
a los pocos días de terminada la tarea, le ofrendó un dulce mal, 
con el que alcanzaría pronto una buena muerte.

Y la solterona, sintiéndose morir, despachó su postrera correspondencia,
 disponiéndose resignada a recibir la visita de la que no perdona 
La "intrusa", sin embargo, hízose esperar aún varias semanas;
 mas al fin llegó, y se llevó, en su compañía, aquella alma
 buena y sentimental a los elíseos campos


El pequeño jardín del hotel de doña Teodolinda aparecía invadido por graves señores enlutados, que esperaban la hora del entierro. 
Cada uno de los cuales, en su presunción varonil, creía ver en los otros concurrentes simples amigos de la muerta. Porque ninguno 
dudaba ser él solo ¡el único amor!, nunca olvidado, de aquella mujer, 
que ahora se les representaba a través de los velos del recuerdo, embellecida por el tiempo transcurrido y sublimada con todas las perfecciones que imaginamos poseen aquellos que ya no volveremos a ver jamás.

¡Cuánto lamentaban los poetas haberse olvidado de la que
 fué su preclara musa! Y se enorgullecían al pensar en que, hasta en sus últimos momentos, recordaba sus inspiradas estrofas ...

Los casados que, después de mucho elegir mujer, se  sumergieron al fin con una en la realidad prosaica de la vida, se arrepentían de no haberlo hecho con aquella que, ahora creían hubiera sido la ideal esposa que los deseos de cada uno se imaginaba ...

Romántico hubo que se desesperó de haberse alejado de la que, 
en aquel instante, tenía la certeza, fue la encarnación real de sus ensueños. 
Dolíanse todos de haber truncado su vida, que con aquella mujer hubiese
 sido muy otra, y sintiendo un inconfesado rencor contra ellos mismos,
 tendían imaginariamente sus manos suplicantes hacia el fantasma
 de la felicidad por siempre desaparecido.


Y fue que la solterona, inconscientemente, hizo con sus carta reverdecer en lo más íntimo de cada uno las ansias infinitas de una dicha jamás lograda; por lo que su nombre amable, al ser pronunciado después de tantos años, despertó en aquellos hombres el deseo
 de ser amados infinitamente. ¡Y encontrándose, ya en la vejez, en el 
desconsuelo de sus vulgares existencias, lloraban desolados el bien perdido!

Y el entierro indiferente que temía doña Teodolinda, tuvo un cordial
 y lucido cortejo de hombres que marchaban tras el féretro, 
silenciosos, entristecidos, meditabundos!
 ¡Y era que los que iban tras de la fenecida solterona,
 rendían, sin saberlo, un postrer homenaje a la fortuna incierta
 al destino ignorado, ¡a lo desconocido!



domingo, 14 de febrero de 2016

Frases de Amor ❤ 2º







\Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere.
Elbert Hubbard (1856-1915)
 Ensayista estadounidense.

Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal.
Madre Teresa de Calcuta (1910-1997)
 Misionera de origen albanés naturalizada india 

 La amistad es más difícil y más rara que el amor. 
Por eso, hay que salvarla como sea. 
Alberto Moravia (1907-1990) Alberto Pincherle. Escritor italiano. 

 Un hermano puede no ser un amigo, pero un
 amigo será siempre un hermano.
 Demetrio de Falero (350 AC-280 AC) Orador, filósofo y gobernante ateniense.

 En un beso, sabrás todo lo que he callado.
 Pablo Neruda (1904-1973) Poeta chileno.


Parábola del amor ❤

http://gifsanimados.de/

"Te moldearé", le dijo el hacha al pedazo de hierro
 mientras descendía con toda su fuerza sobre uno de sus costados.

Pero a cada golpe que le daba iba perdiendo su filo,
 hasta que después de un rato aquella herramienta
 no pudo más, había quedado completamente obtusa.

"Déjenmelo a mí", repuso el serrucho mientras
clavaba sus dientes en el pedazo de hierro,
 los cuales fueron desapareciendo uno por uno.

"Yo me encargaré de moldearlo", profirió con arrogancia el martillo,
 mientras se burlaba de sus compañeros que habían fracasado.
 Pero después de varios golpes se le quebró
el mango y se le desprendió la cabeza.

¿Me permiten probar?, inquirió humildemente una pequeña llama.

Los tres se rieron a carcajadas, pero se lo permitieron
 porque estaban convencidos de que también iba a fracasar.
Sin embargo, aquella pequeña llama cubrió el pedazo de hierro;
 no se desprendió de él, lo abrazó y lo abrazó hasta
volverlo blando y darle la figura que quería.

Aquella pequeña llama logró lo que las otras tres poderosas
 herramientas no pudieron alcanzar. Así es el amor.

Hay en el mundo corazones tan duros que pueden
resistir los hachazos de la ira, los dientes del encono
 y los golpes de orgullo y del rechazo, pero por más severo
 que sea el corazón de la persona, no podrá resistir los embates
del amor; porque el amor es la fuerza más poderosa de este mundo.
Anónimo



jueves, 11 de febrero de 2016

El arte de amar

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Muchas veces sucede que te enamoras
 Otras son solo mentiras piadosas
 A veces.. pecadoras..

Creemos que la vida es complicada 
Cuando somos nosotros los complicados
 Creemos lo imposible ante lo difícil..
 El no ante la esperanzas de volver sentir..

Algunos creen que es fácil sobrevivir a un mar de gritos y llantos.. 
Ha rabia que mata recuerdos y
 sentimientos de aquel que dio y debiste amor..

El arte de amar es mas simple de lo que se piensa.. 
Uno imagina excusas y 
crea mentiras verdaderas en una sola cabeza..

Por que amamos al que nos odia? al que nos ignora?
 Por que creamos tantas ilusiones? Por que terminamos
 algo tan bello? Por que le echamos la culpa a la vida?

Por que amar nos hace objetos? 
Por que si lo ignoras te ama mas? 
Y si no menos? Por que tantos líos
 de palabras para decir un solo sentimiento?

Amor.. Te describí de la forma mas dolorosa
 La pena absoluta Cuando la penitencia era mía.. 
La culpa fue mía..

El arte de amar Es simple para los que ya aman
 Es simple para el que nunca lo hizo.. 
Amar y ser amado.. Es el dilema de toda persona.. poeta.

By: Poetiza Pame Silveira


martes, 8 de diciembre de 2015

Cuento del amor y la locura de Mario Benedetti



Cuentan que una vez se reunieron en algún lugar de la 
Tierra todos los sentimientos y cualidades de los seres humanos.

Cuando el Aburrimiento había bostezado por tercera vez,
 la Locura, como siempre tan loca, les propuso: “¡Vamos a jugar al escondite!”.

La Intriga levantó la ceja intrigada y la Curiosidad, 
sin poder contenerse, le preguntó: “¿Al escondite? Y, ¿cómo es eso?”. 
“Es un juego , explicó la Locura,
 en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde
 uno hasta un millón, y, cuando yo haya terminado de 
contar, el primero de ustedes al que yo encuentre
 ocupará mi lugar para continuar el juego”.

El Entusiasmo bailó entusiasmado secundado por la Euforia.
 La Alegría dio tantos saltos que terminó convenciendo a
 la Duda, e incluso a la Apatía, a la que nunca le interesaba hacer nada.

Pero no todos querían participar. La Verdad prefirió no esconderse
 ¿para qué? 
si al final siempre la hallaban. 

Y la Soberbia opinó que era un juego muy tonto 
(en realidad lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido suya). 
Y la Cobardía prefirió no arriesgarse.

Uno, dos tres,  comenzó a contar la Locura.

La primera en esconderse fue la Pereza. 
Como siempre tan perezosa se dejó caer tras la primera piedra del camino. 
La Fe subió al cielo, y la Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo que, 
con su propio esfuerzo, había logrado subir a la copa del árbol más alto. 

La Generosidad casi no alcanzó a esconderse, cada sitio que hallaba 
le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. 
Que si un lago cristalino para la Belleza; que si una hendida en un árbol,
 perfecto para la Timidez; que si el vuelo de una mariposa,
 lo mejor para la Voluptuosidad; que si una ráfaga de viento, 
magnífico para la Libertad;

Y así terminó por acurrucarse en un rayito de sol.

El Egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio: aireado, cómodo,pero sólo para él. La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira, se escondió detrás del arco iris). La Pasión y el Deseo, en el centro de los volcanes.
El Olvido,  se me olvidó dónde se escondió el Olvido, pero eso no es lo más importante.

La Locura contaba ya novecientos noventa 
y nueve mil novecientos noventa y nueve  
Y el amor no había aún encontrado 
sitio para esconderse entre sus flores.

Un millón contó la Locura y comenzó a buscar.

La primera a la que encontró fue la Pereza,
 a sólo tres pasos detrás de unas piedras. Después se escuchó la Fe
 discutiendo con Dios sobre Teología, y a la Pasión y el Deseo los sintió vibrar en los volcanes. En un descuido encontró a la Envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el Triunfo. Al Egoísmo no tuvo ni que buscarlo, 
él solo salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas. 
De tanto caminar sintió sed, y al acercarse al lago descubrió a la Belleza. 
Y con la Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada
 en una cerca sin decidir aún dónde esconderse. 

Así fue encontrando a todos. Al Talento entre la hierba fresca,
 a la Angustia en una oscura cueva, a la Mentira detrás del arco iris 
(mentira en el fondo del mar)
 Hasta el Olvido  que ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas.

Pero, sólo el Amor no aparecía por ningún sitio.

La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, 
y en la cima de las montañas, y cuando estaba por darse por vencida
 divisó un rosal y pensó: 
“El Amor, siempre tan cursi, seguro se escondió entre las rosas”.
Y tomando una horquilla comenzó a mover las ramas,
 cuando de pronto se escuchó un doloroso grito.

 Las espinas habían herido los ojos del Amor, y la Locura no sabía qué hacer para disculparse. Lloró, rogó, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó en la Tierra al escondite,
 el Amor es ciego y la Locura siempre lo acompaña.

El cunto del amor y la locura
Mario Benedetti






martes, 29 de septiembre de 2015

Amor Verdadero de: William Shakespeare

Imagen de http://photobucket.com/
Amor Verdadero
No, no aparta a dos almas amadoras
adverso caso ni cruel porfía:
nunca mengua el amor ni se desvía,
y es uno y sin mudanza a todas horas.

Es fanal que borrascas bramador
ascón inmóviles rayos desafía;
estrella fija que los barcos guía;
mides A su altura, más su esencia ignoras.

Amor no sigue la fugaz corriente
de la edad, que deshace los colores
de los floridos labios y mejillas.

Eres eternas, Amor: si esto desmiente
mi vida, no he sentido tus ardores,
ni supe comprender tus maravillas.

William Shakespeare




jueves, 27 de agosto de 2015

El amor es un camino de ida y vuelta

Imagen de: http://www.gifsmile.com/ 

Cuentan que una bella princesa estaba buscando consorte.
 Aristócratas y adinerados señores habían llegado de 
todas partes para ofrecer sus maravillosos regalos. 
Joyas, tierras, ejércitos y tronos conformaban 
los obsequios para conquistar a tan especial criatura.

Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo,
 que no tenía más riquezas que amor y perseverancia.
 Cuando lo llego el momento de hablar, dijo
“Princesa, te he amado toda mi vida. Como soy un hombre
 pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco
 mi sacrificio como prueba de amor. Estaré cien días 
sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que 
la lluvia y sin más ropa que la que llevo puesta.

Esa es mi dote”.

La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, 
decidió aceptar: “Tendrás tu oportunidad: 
Si pasas la prueba, me desposarás”.

Así pasaron las horas y los días. El pretendiente estuvo 
sentado, soportando los vientos, la nieve y las noches 
heladas. Sin pestañear, con la vista fija en el balcón 
de su amada, el valiente vasallo siguió firme en su
 empeño, sin desfallecer un momento. De vez en 
cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir 
la esbelta figura de la princesa, la cual, con un noble
 gesto y una sonrisa, aprobaba la faena.

Todo iba a las mil maravillas. Incluso algunos optimistas 
habían comenzado a planear los festejos.

Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores 
de la zona habían salido a animar al próximo monarca. 
Todo era alegría y jolgorio, hasta que de pronto,
 cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, 
ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad
 de la infanta, el joven se levantó y sin dar 
explicación alguna, se alejó lentamente del lugar.

Unas semanas después, mientras deambulaba
 por un solitario camino, un niño de la comarca
 lo alcanzó y le preguntó a quemarropa:

“¿Qué fue lo te que ocurrió? Estabas a un paso 
de lograr la meta, ¿por qué perdiste esa
 oportunidad, por qué te retiraste?

Con profunda consternación y algunas lágrimas 
mal disimuladas, contestó en voz baja:
 “No me ahorró ni un DÍA de sufrimiento. 
Ni siquiera una hora. No merecía mi amor.

JORGE BUCAY



" Aceptamos el amor que creemos merecer" 
Stephen Chbosky