El arte de decir no sin culpa como
acto de amor propio.
Hace unos años, mi mundo se vio sacudido por circunstancias de retos e
inestabilidad. Todo comenzó con cambios en el ámbito laboral y se extendió
rápidamente a mi sistema de apoyo: familia, amistades y relaciones en general.
Fueron varios años de turbulencia emocional, acompañados de culpas y todo lo
negativo que suele venir con ellas. En medio del caos, busqué ayuda profesional, y casi
al instante se sumaron más pérdidas y cambios inesperados. Fue un tiempo oscuro
donde sentía un vacío profundo: a veces, por muy cerca que tengas a las
personas, no están realmente a tu lado. Buscaba que alguien me viera, me
entendiera, pero no siempre era así. Un día llegué a un lugar donde, sin saberlo,
comenzaría un cambio radical en mi camino.
Conocí a personas especiales, de
esas que te toman de la mano sin necesidad de palabras y te hacen sentir que
todo estará bien. Porque a veces las encuentras sin buscarlas. Desde ese
momento, algo cambió en mí. Aprendí a decir no a tiempo, a
priorizarme, a dejar de complacer a todos menos a mí misma. Es difícil llegar
ahí, porque cuando tu mundo se oscurece es cuando más necesitas de ti... pero
no lo ves. Ves solo la necesidad de los demás y te subestimas, te acobardas
.Pero así como
se nubla el cielo, sale el sol.
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La oportunidad de salir adelante siempre llega.
Lo importante es verla, aprovecharla y, sobre todo, tener la disposición y el
deseo personal de seguir adelante. Hoy no puedo decir que todo es perfecto, pero
día a día trabajo en mejorar y en tender la mano a otros, como me la tendieron
a mí. Me dediqué a sanar y a guiar a otros en ese camino a través del Reiki
.Hay varias
prácticas que me funcionaron (y sigo practicando) para reconectar conmigo
misma. Te comparto tres, porque cuando empiezas a hacerte caso y a disfrutar lo
sencillo, la lista se hace interminable:
• Un diario personal: Comencé en una pequeña agenda que tenía. Apuntaba
todo lo que sentía cada vez que podía. Aún lo hago. Después de un tiempo, lo
releo y es como si me estuviera hablando a mí misma, con cariño y sin juicios
• Meditación de atención plena: Para mantener la mente en el presente,
manejar el estrés y conectar conmigo misma en medio del ruido.
• Disfrutar del jardín y la jardinería: Plantar, cuidar, ver crecer...
me enseña paciencia, renovación y la belleza de lo
simple.
Decir no sin culpa fue uno de los actos de amor propio que aprendí. No es egoísmo: es preservar tu energía para dar lo mejor de ti, cuando realmente puedes y quieres.Si estás en un momento parecido, recuerda: el sol siempre sale.Y tú mereces brillar. ©eмđρeи¿Has aprendido a decir no en algún momento difícil? ¿Qué te ayudó a soltar la culpa? Me
encantará leerte en comentarios.
Imágenes de pixabay/canva
✨ Regresar a mí:Parte l. Este artículo es parte de la serie Regresar a mí, donde exploramos formas suaves y prácticas para volver al presente, crear calma y sostenernos emocionalmente.
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