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Wednesday, January 7, 2026

Aprender a decir no: Una historia de sanación y límites sanos

 El arte de decir no sin culpa como acto de amor propio.


Hace unos años, mi mundo se vio sacudido por circunstancias de retos e inestabilidad. Todo comenzó con cambios en el ámbito laboral y se extendió rápidamente a mi sistema de apoyo: familia, amistades y relaciones en general. Fueron varios años de turbulencia emocional, acompañados de culpas y todo lo negativo que suele venir con ellas. En medio del caos, busqué ayuda profesional, y casi al instante se sumaron más pérdidas y cambios inesperados. Fue un tiempo oscuro donde sentía un vacío profundo: a veces, por muy cerca que tengas a las personas, no están realmente a tu lado. Buscaba que alguien me viera, me entendiera, pero no siempre era así. Un día llegué a un lugar donde, sin saberlo, comenzaría un cambio radical en mi camino. 

Conocí a personas especiales, de esas que te toman de la mano sin necesidad de palabras y te hacen sentir que todo estará bien. Porque a veces las encuentras sin buscarlas. Desde ese momento, algo cambió en mí. Aprendí a decir no a tiempo, a priorizarme, a dejar de complacer a todos menos a mí misma. Es difícil llegar ahí, porque cuando tu mundo se oscurece es cuando más necesitas de ti... pero no lo ves. Ves solo la necesidad de los demás y te subestimas, te acobardas .Pero así como se nubla el cielo, sale el sol. 


La oportunidad de salir adelante siempre llega. Lo importante es verla, aprovecharla y, sobre todo, tener la disposición y el deseo personal de seguir adelante. Hoy no puedo decir que todo es perfecto, pero día a día trabajo en mejorar y en tender la mano a otros, como me la tendieron a mí. Me dediqué a sanar y a guiar a otros en ese camino a través del Reiki .Hay varias prácticas que me funcionaron (y sigo practicando) para reconectar conmigo misma. Te comparto tres, porque cuando empiezas a hacerte caso y a disfrutar lo sencillo, la lista se hace interminable:


• Un diario personal: Comencé en una pequeña agenda que tenía. Apuntaba todo lo que sentía cada vez que podía. Aún lo hago. Después de un tiempo, lo releo y es como si me estuviera hablando a mí misma, con cariño y sin juicios

• Meditación de atención plena: Para mantener la mente en el presente, manejar el estrés y conectar conmigo misma en medio del ruido.

• Disfrutar del jardín y la jardinería: Plantar, cuidar, ver crecer... me enseña paciencia, renovación y la belleza de lo simple.

Decir no sin culpa fue uno de los maes actos de amor propio que aprendí. No es egoísmo: es preservar tu energía para dar lo mejor de ti, cuando realmente puedes y quieres.Si estás en un momento parecido, recuerda: el sol siempre sale.Y tú mereces brillar. ©eмđρ

¿Has aprendido a decir no en algún momento difícil? ¿Qué te ayudó a soltar la culpa? Me encantará leerte en comentarios.

Imágenes de pixabay/canva