El Mundo de Paz en Nosotros

domingo, 16 de julio de 2017

El Sueño

Imagen de http://decentscraps.blogspot.com/

Yo vi dos soles rojos dominando el espacio 

Perlaban en sus rayos las luces de topacio 

y tendí mis dos manos hambrientas de infinito 

para estrujar en ellas un inefable mito. 


Las dos pupilas rojas como rosas del cielo 

cegaron mis pupilas, soberbias en su anhelo 

de mirar cara a cara los toques de diamantes. 


Después, como un crujido de nudos que se quiebran.

Tempestades soberbias que en los mares se enhebran; 

parto de los dioses... Un quejido de dios... 

¡Y bocas que se muerden en un supremo adiós! 


Más tarde una sonata más dulce que la miel; 

agonía de lirios en el jardín aquel. 

palacio de oro y oro donde habita una maga 

que ha dormido cien años por maldición aciaga. 


Y después manos blancas desparramando rosas 

sobre el alma escondida y serena de las cosas. 

Y un silencio de muerte cansado y sepulcral 

donde se prende el lotus venenoso del mal. 


Y después la mañana que llega a los cristales 

del cuarto miserable donde muerdo mis males 

Y después otro día que se esboza en el lloro 

de mis días sin sol, de mis soles sin oro.


Alfonsina Storni

jueves, 13 de julio de 2017

TACHITO sobre la perfección




Había una vez, un niñito que se llamaba Tachito. Era morocho, de ojos picaros color celestes y unas pecas que le rodeaban la nariz. Era el encargado de cuidar las plantaciones de manzanas de la Finca “La esperanza”. Su obsesión por la perfección era tan grande que había logrado que todas las manzanas brillaran en sus ramas. Se levantaba muy temprano a la mañana para hacer sus tareas cotidianas y no terminaba hasta el fin de las tardes. Estaba orgulloso de su minuciosidad para cuidar de esos árboles que daban frutas tan apetitosas. Limpiaba de los árboles, las manzanas en mal estado, para que no desarmonizaran con el brillo de las otras colgadas. Todo era una obra de arte para el, un unísono de belleza lo tenia que rodear por doquier.

En una ocasión, una plaga amenazo la plantación, y las manzanas que solían lucir brillosas y redondas estaban marchitas y oscuras. Tachito no entendía que podría haber pasado. ¿Cuál era la plaga que amenazaba a sus plantaciones? Así fue como cada día, cada árbol presentaba manzanas estropeadas. Como Tachito no podía ver a sus árboles con semejantes manchas oscuras colgando. Sin pensarlo, recogió una por una las manzanas podridas hasta quedar sin aliento. Trabajo toda la noche sin conciencia, quedándose dormido sobre los cajones en mal estado. A la mañana siguiente, se levanto y al observar a sus árboles, se dio cuenta que estaban vacíos. ¡No colgaban manzanas apetitosas de ellos! ¿Cómo les explicaría a los dueños de la finca lo sucedido? ¿Cómo sobreviviría el invierno? ¿Cómo crecerían los árboles la próxima temporada? ¿Cuál había sido la peste que le había traído tanta infortunio?-Tachito agarro su sombrero de paja y se largo a llorar.

Al rato observa, que aun quedaba colgando de un árbol una manzana. Agarra la escalera de madera, para alcanzarla. Se acerca deseando que el brillo de esta opacara su desgracia. Al verla, se da cuenta que estaba fea. Cuando esta por agarrarla, un ruido en el interior de la manzana surge y lo frena.

¿Qué haces? ¡Todavía queres más! ¡No te ha alcanzado con lo que has hecho! No te das cuenta que tu obsesión porque todo sea perfecto hace que no aprecies la belleza de las cosas imperfectas. Esta manzana que queres tirar, junto a todas las otras, sigue siendo tan dulce como las que brillan. – dijo la gusanito Mariana.

¡Un gusano! ¡Lo único que faltaba! No solo mis manzanas están podridas sino que están invadidas por gusanos. Pero ¡Quien te has creído para hablarme así! No te das cuenta que yo soy el encargado del lugar y de mi depende que todo funcione.- contesta Tachito

Bueno si es por eso, yo soy la dueña de esta manzana. No te das cuenta que es mi casita, y sin ella no podría sobrevivir. Ya estamos cansados de tu control –dice la gusanito.

¿Cansados? Pero ¿quienes están cansados? Hablase visto, un gusanito contestatario, lo único que me faltaba para completar mi desgracia.

Si, ¡cansados! Dado que te has obsesionado en sacar todas las manzanas podridas con mis amigos gusanos, hemos tenido que estropear las que restaban. Si no lo hacíamos, nos moríamos por falta de alimento. Cantidad de familias han ido abandonando tus plantaciones por tu… como lo diría ¡Obstinación! ¡No te das cuenta de nada! Pero como se te ocurre hablarme así.- enojado le dice el nene.

Se me ocurre, porque si nadie te dice nada vas a seguir empeorando. Ah, me olvidaba de presentarme, mi nombre es Mariana. En la jerga de los gusanos, como te diría, soy la voz del pueblo. Mi idea no es pelearte sino ayudarte.

¡Ayudarme! ¿Pero como podrías? Toda la plantación que parecía que me traería la felicidad tan esperada porque seria la cosecha más buena de la región, se ha perdido. ¿Cómo podré enfrentar esto? Mis manzanas ya no sirven – dice Tachito con ojos tristes, lleno de lágrimas contenidas.

Porque no miras bien- le contesta Mariana

Miro, y miro y no se como he llegado a esto. Hace solo pocos días brillaban como corazones esmaltados colgando de las ramas. Y ahora no sirven para nada. ¡Miles de cajones a la basura !Bueno primero que nada escúchame. Porque tengo unas cuantas cosas que decirte, esta bien, pero déjame que te baje para que me pueda sentar, porque temo que me caiga de la escalera. “Madame”-dice Tachito. Acercándole el sombrero de paja, así es como Mariana, se sube al sombrero y baja con Tachito. Al ver la cantidad de cajones llenos de manzanas se da cuenta lo grave de la situación. Se sienta en un cajón vació y Tachito le acerca una de las manzanas “menos podridas” para que se acomode.

¿Estas cómoda? ¿Queres algo más? Perdón si la manzana no es tan buena pero es de las mejores que me han quedado.

Hum, no sos tan malo como pensaba. En realidad podría decirte que es como si vivieras en un mundo encantado donde todo tiene que ser perfecto. El mundo real es otra cosa. Cambia continuamente como la naturaleza. Tenes razón, pero ¿como podría cambiar? Yo solo se hacer las cosas bien sino creo que no sirvo para nada.

Es que en eso te equivocas, esta bien que hagas las cosas pero no podes controlar los resultados. Si actúas bien, espera, que seguramente tendrás tu premio. No dudes de tus buenas intenciones. Pero tenes que aprender a confiar más en lo que haces. Podría ser, por ejemplo, te tendrías que haber dado cuenta que las manzanas que no brillan tanto para vos, son los fertilizantes naturales de los árboles que tanto amas. Con el paso del tiempo, te quedaste solo con las manzanas perfectas, a las que cuidaste y amaste con pasión absoluta pero al solo focalizarte en ellas, no pudiste ver lo que te rodeaba. Muchos de mi especie emigraron a otras plantaciones. Nosotros, somos alimentos para los pájaros que traen semillas, que atraen mariposas que polinizan las flores que rodean a los árboles que les dan el abono que necesitan sus raíces para crecer mas fuerte. Todo es una cadena para un mismo fin. Nos necesitas como nosotros te necesitamos. En realidad, no me di cuenta de lo que hacia. Solo quería que mis árboles lucieran bellos, sin percatarme del fruto. Cuando el fruto era lo importante. ¡Muchas gracias Mariana!

De nada, y ahora es tiempo de irnos a dormir. Me llevas de vuelta a mi hogar, por favor.

Así fue como Tachito devolvió a la gusanito a la única manzana que había quedado colgando en su plantación, y se fue a acostar pensando en la lección de vida que le había dado. Esa noche tuvo un sueño muy extraño. Soñó que estaba en sus plantaciones, con los árboles llenos de manzanas podridas pero esta vez no las sacaba sino que las acariciaba, y al hacerlo estas se convertían en oro. Con solo tocarlas su piel se transformaba en el hermoso metal que brillaba. De esta forma, corría tocando con sus dedos el fruto de los árboles hasta quedar completamente dorados.

Al otro día ni bien se levanto, miro los cajones llenos de manzanas y decidió que era el momento de hacer una nueva selección. ¿Y saben lo que descubrió? La cosecha ya estaba lista y había sido provechosa. ¡Las manzanas no estaban podridas como el había creído! ¡Había más de lo que había pensado! Tuvo la posibilidad de llevar unas cuantas manzanas debajo de las frondosas ramas de los árboles para que fertilizaran la tierra y alimentaran a los amigos de Marianita que volvieron a su hogar. “La naturaleza es sabia”, pensó Tachito. Agarro su sombrero y se fue contento a mostrarle la cosecha a los dueños de la Finca. El trabajo estaba listo sin darse cuenta, ahora tendría tiempo para descansar.


Moraleja

Tachito aprendió que el secreto de la perfección se encuentra en la gran imperfección de la realidad. Por lo tanto, por más que quisiera controlar los resultados estos se le escapaban de las manos. La mayor plaga de su plantación había terminado siendo él mismo. Al no dejar que pasara nada que no fuera supervisado por él, Tachito suprimía las sorpresas que son el condimento indispensable de la vida.





miércoles, 12 de julio de 2017

Compromiso


Poner en juego nuestras capacidades para sacar adelante todo aquello que se nos ha confiado y nuestra conciencia ha aceptado.

Una persona comprometida es aquella que cumple con sus obligaciones haciendo un poco más de lo esperado hasta llegar al grado de sorprender, porque vive, piensa y proyecta sus energías para sacar adelante a su familia, su trabajo, su estudio y todo aquello que su reflexión le dicta.

Todos tenemos compromisos de diversa índole. Aún así, hay personas que esperan exista un contrato una promesa o una ineludible consecuencia para saberse en un compromiso. El verdadero compromiso nace desde nuestro interior y tiene como fundamento el conocimiento y la reflexión. No puede existir el compromiso desde la ignorancia.

El hecho de aceptar “formalmente” un compromiso, hace suponer que se conocen todos los aspectos, alcances y obligaciones que conlleva. La realidad es que creemos cumplir a conciencia por ajustarnos a un horario, obtener un sueldo, asistir a la escuela y estar un rato en casa. Casi siempre, la falta de compromiso se debe a descuidos un tanto voluntarios, pero principalmente a la pereza, la comodidad, el egoísmo y la ignorancia.

No basta con cumplir con lo previsto, lo estipulado, lo obvio... todo compromiso tiene muchas implicaciones, pensemos un instante en aquellos que son de los más importantes que tenemos:

Como padres de familia: No basta proporcionar los medios materiales; los hijos necesitan que los padres les dediquen parte de su tiempo para jugar, conversar y enseñar. ¿Cuántas veces hemos cancelado un compromiso personal para estar con la familia? Normalmente sucede lo contrario. Parte del compromiso de ser padres, implica buscar la amistad de los hijos.

Como esposos: Partiendo de la fidelidad como fundamento indispensable, hace falta avivar el amor y la comprensión, cuidar el aspecto personal ni más ni menos que antes del matrimonio, hacer pequeños obsequios, salir juntos al cine o a cenar, terminar una pequeña riña con un beso y un abrazo... Y tantos detalles que parecen olvidarse con el paso del tiempo.

Como hijos: Además de la sinceridad, el respeto, las faenas asignadas en el hogar y el esfuerzo en los estudios, ¿qué otras cosas haces? Los padres también necesitan cuidados, detalles de cariño, pequeños servicios y comprensión.

Como amigos: ¿Nuestras amistades son “utilitarias”?, es decir, si sólo recordamos a los amigos cuando algo se nos ofrece. La amistad se cultiva. El mutuo afecto es estar pendiente de su bienestar personal y familiar.

Como ciudadanos: Evitar la indiferencia, no podemos quejarnos de la situación actual del país o del mundo sin hacer algo para cambiarlo. Lo peor que nos puede suceder es creer que poco podemos hacer como si no fuéramos parte activa y necesaria del mismo. La reflexión nos dará la solución para poder poner nuestro compromiso para mejorar el mundo en el que vivimos.

Como trabajadores: No olvidar procurar un ambiente amable y las buenas relaciones. Parte de nuestro compromiso es la actualización de conocimientos para el perfeccionamiento profesional.

Estos son solo unos pocos. ¡Cuántos son los compromisos y cuántas cosas implican! Si parece mucho, hemos vividos con los ojos cerrados a la responsabilidad y pensando sólo en recibir beneficios, con el temor a dar más de nosotros mismos, a dar más de lo que recibimos. Seamos honestos, en esto no existe temor sino egoísmo.

La persona comprometida es generosa, busca como dar más afecto, cariño, esfuerzo, bienestar... en otras palabras: va más allá de lo que supone en principio el deber contraído. Es feliz con lo que hace hasta el punto de no ver el compromiso como una carga, sino como el medio ideal para perfeccionar su persona a través del servicio a los demás.

proyectopv.org




"El carácter nos saca de la cama, el compromiso nos mueve a la acción 
y la disciplina nos permite continuar" Zig Ziglar.

"Por todo lo que has perdido, has ganado algo más, y por todo lo que ganas,
 pierdes algo más" Ralph Waldo Emerson

"Tenga cuidado de no comprometer lo que usted más quiere con 
lo que quiere ahora" Zig Ziglar

martes, 11 de julio de 2017

EL PEREGRINO DE Maria Antonia Fernandez

http://photobucket.com/

Amaba el mar, esa criatura adorada y temida, imperturbable y eterna, observadora tenaz y constante de todas las épocas, de todas las razas, de todos los cambios sobre la Tierra

Su barco era su morada, su vida

Se compenetraba con el sonido del viento, con el movimiento constante de las olas, con el diálogo rugiente del mar, se identificaba con su superficie serena en calma.

Viajaba solo, pero no extrañaba compañía humana. Tan sólo cuando necesitaba reponer combustible y víveres, se acercaba a la costa. Entonces, echaba mano de su segunda pasión: la música. Tomaba su preciado violín, lo sacaba de su estuche acolchado en terciopelo rojo, se colocaba en una concurrida calle y extraía las más armónicas notas de esas cuerdas deseosas de vibrar. Entonces, se producía algo extraordinario: conectaba con el alma de cada transeúnte, con su esencia más profunda y despertaba los sentimientos más elevados,  Se convertía en un difusor humano del Amor Universal y un poderoso magnetismo atraía a la gente a escuchar y a sentir la música desde el corazón, facilitándose la restauración y sanación a través de este peregrino de la Luz. Nunca tuvo la necesidad de pedir nada. La generosidad brotaba, fluía de forma natural y recibía cuanto era preciso.

Concluido su trabajo, volvía a internarse en la grandiosa hospitalidad del mar y a fundirse con el sonido acompasado del vaivén de su barco.

Cuando ocurrió, no le sorprendió en realidad, ya lo esperaba: una intempestiva tormenta desató la furia de los vientos y zarandeó el frágil cascarón de madera del barco. Un crujido inconfundible desmembró la nave y él se precipitó desde la cubierta a esa masa de agua que, imperiosamente, lo llamaba a su seno.

Mientras iba hundiéndose desfilaron ante sus ojos todas las etapas de su vida, desde una agitada infancia y adolescencia hasta una sosegada madurez.

En la superficie del mar, el caos y el fragor de las olas amenazaban con engullir cuanto se pusiera en su camino; sin embargo, en la profundidad del mar, la quietud y la paz lo llevaban a otro nivel de comprensión de la realidad que estaba viviendo, a otro mundo interior donde nada externo podía perturbarle.

Siguió descendiendo, internándose en ese universo desconocido y al fin, pudo verla.

Una luz intensa, deslumbrante, color marfil lo atraía sin reservas y una cálida sensación de plenitud inundó su corazón. Ningún dolor, ni reproche, ni angustia, ni tristeza…sólo amor.

Había estado preparándose durante un largo tiempo para este momento.

Su cuerpo sería encontrado flotando a la deriva en cualquier playa cercana, pero ya no pertenecería a él, ya no se identificaba con él. Había traspasado el umbral de lo físico y estaría fundiéndose con la fuente creadora en esa maravillosa Luz que había conformado su verdadero ser en ese breve viaje por la densidad de la materia. Entonces, comprendería todos los misterios, todos los secretos, todas las verdades… Entonces, habría terminado su peregrinación y sería una partícula de Luz en estado puro.

Mª Antonia Fernandez


viernes, 7 de julio de 2017

Perdonar es recordar sin sufrir

¿Perdonar es igual a olvidar? Perdonar es recordar sin sufrir 

Perdonar significa renunciar a la venganza. Perdonar es abandonar o eliminar un sentimiento adverso contra el hermano


En distintas situaciones de la vida, sufrimos ofensas, decepciones, tristezas o dolor provocados por otras personas. Esas sensaciones suelen ser difíciles de sobrellevar y aceptar. En ocasiones nos encerramos en ellas, y en otras, renunciamos al orgullo y buscamos la paz. 


Ante esto, surge la pregunta si perdonar es lo mismo que olvidar. El padre Sebastián García, de la Congregación Sagrado Corazón de Jesús en Capital Federal, dialogó con Radio María y reflexionó al respecto.


El Padre Sebastián indicó lo siguiente:


Hay tres dimensiones a considerar. 
La primera es que perdonar no es igual a olvidar. 
La segunda es tratar de no responder de la misma manera con el mal que me causaron. 
La tercera, es mirar la historia y dar gracias por las ofensas que sufrí, porque esconden un sentido redentor. 


El desafío al que nos invita Jesús es el de vivir reconciliados. En primer lugar, perdonar significa renunciar a la venganza. Es no devolver al mal que me han causado con otro mal mayor.


Que una persona perdone de corazón no significa que vaya a
 olvidar el daño causado. Cuando vemos situaciones de personas 
que nos han herido o lastimado, es muy difícil olvidar, 
pero la no capacidad de olvido no hace imposible el perdón, sino al contrario.
 Con esa herida en el corazón y en el alma, puedo ofrecer
 una primera instancia de perdón
Ante el recuerdo doloroso, está la opción de perdonar

Muchas veces no nos vamos a olvidar del mal que nos causaron
 o que causamos, pero podemos perdonar, que es la
 capacidad de recrear un vínculo y renunciar a pagar el mal con el mal.

Desde la mirada creyente, esas situaciones en que me han
 ofendido o lastimado son ocasión y posibilidad de nueva vida.
Yo le puedo dar gracias a Dios por las heridas de mi vida, por 
esta posibilidad de nueva vida, de ver desde una nueva perspectiva.

Si uno lee el Evangelio, ve que Jesús sufre las opresiones
 y las carga en su propia cruz. Si uno lo ve fríamente, 
perdonar no sirve. Pero si lo ves de una perspectiva de fe,
perdonar es el acto en el que más nos asemejamos a Dios.

Nos hacemos más seres humanos y cristianos en la medida
 en que más perdonamos. A veces tenemos que perdonarnos
 a nosotros mismos, porque Dios perdona todo.

¿Quién sufre: el que odia o el que es odiado?

El Padre Ignacio Larrañaga nos dejó una meditación sobre el 
perdón que vale la pena dejar como aporte en este espacio:
Pocas veces somos ofendidos; muchas veces nos sentimos ofendidos.
Perdonar es abandonar o eliminar un sentimiento adverso contra el hermano.

¿Quién sufre: el que odia o el que es odiado? 

El que es odiado vive feliz, generalmente, en su mundo. 
El que cultiva el rencor se parece a aquel que agarra una
 brasa ardiente o al que atiza una llama.
 Pareciera que la llama quemara al enemigo; pero no, se quema uno mismo.

El resentimiento solo destruye al resentido.

El amor propio es ciego y suicida: prefiere la satisfacción de la venganza
 al alivio del perdón. Pero es locura odiar: es como almacenar veneno en las entrañas.

El rencoroso vive en una eterna agonía.

No hay en el mundo fruta más sabrosa que la sensación de descanso 
y alivio que se siente al perdonar, así como no hay fatiga mas
 desagradable que la que produce el rencor. 
Vale la pena perdonar, así como no hay fatiga más desagradable 
que la que produce el rencor. Vale la pena perdonar, 
aunque sea solo por interés, 
porque no hay terapia mas liberadora que el perdón.


No es necesario pedir perdón o perdonar con palabras. 
Muchas veces basta un saludo, una mirada benevolente, 
una aproximación, una conversación. Son los mejores signos de perdón.


A veces sucede esto: la gente perdona y siente el perdón;
 pero después de un tiempo, renace la aversión.
 No asustarse. Una herida profunda necesita muchas curaciones.
 Vuelve a perdonar una y otra vez hasta que la herida quede curada por completo.

Padre Ignacio Larrañaga

jueves, 6 de julio de 2017

La Sentencia



Cuenta una antigua leyenda, que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad, el verdadero autor era una persona muy influyente del reino, y por eso, desde el primer momento se procuró un “chivo expiatorio”, para encubrir al culpable.


El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas esperanzas de escapar al terrible veredicto: ¡La horca! El juez, también comprado, cuidó no obstante, de dar todo el aspecto de un juicio justo, por ello dijo al acusado: “Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor, vamos a dejar en manos de él tu destino: Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras ‘culpable’ e ‘inocente’.


Tú escogerás y será la mano de Dios la que decida tu destino”. Por supuesto, el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: ‘CULPABLE’. Y la pobre víctima, aún sin conocer los detalles, se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa.


No había escapatoria.


El juez ordenó al hombre tomar uno de los papeles doblados. Este respiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados, y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa, tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca, lo tragó rápidamente.

Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon,

“pero, ¿qué hizo? ¿y ahora?, ¿cómo vamos a saber el veredicto?”

“Es muy sencillo, respondió el hombre… es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué” Con un gran coraje disimulado, tuvieron que liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo

REFLEXIÓN

Por más difícil que se nos presente una situación, nunca dejemos de buscar la salida, ni de luchar hasta el último momento.

Muchas veces creemos que los problemas no tienen solución y nos resignamos a perder y no luchar, olvidando aquellas palabras que dicen: “Lo que es imposible para el ser humano, es posible para Dios”

No temas, Dios te concederá la estrategia que te conduzca a tu libertad.



martes, 4 de julio de 2017

La luna no se puede robar


Ryokan, un maestro zen, vivía de la forma más sen­cilla posible 
en una pequeña choza al pie de una monta­ña.
 Cierto día, por la tarde, estando él ausente,
un ladrón se introdujo en el interior de la cabaña, 
solo para des­cubrir que no había allí nada que pudiese ser robado.

Ryokan, que regresaba entonces, se encontró, con el ladrón en su casa.

"Debes haber hecho un largo viaje para venir a visitarme", le dijo, 
"y no sería justo que volvieras con las manos vacías. 
Por favor, acepta mis ropas como un regalo"

El ladrón estaba perplejo, pero al fin cogió las ropas y se marchó.
Ryokan se sentó en el suelo, desnudo,
 contem­plando la luna a través de la ventana.

"Pobre her­mano" 
 se decía.
 "Ojalá pudiese haberle dado esta maravillosa luna"

Cuento zen

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