El Mundo de Paz en Nosotros

martes, 11 de abril de 2017

La persona del espejo



Cuando logres lo que quieres en la lucha por ti mismo

y el mundo te haga rey por un día,

ve al espejo y mírate!

y entérate de lo que tenga que decirte esa persona.

Porque no debes ser juzgado por

Tu madre
tu hermano
o tu esposo.

El veredicto que cuenta mas en tu vida

es de quien te mira fijamente en el espejo.

A esa persona debes dar satisfacción,

prescindiendo de los demás

porque ella te será fiel hasta el fin.

Si has pasado la prueba mas peligrosa y dificil

si la persona del espejo es tu amiga 

puedes lograr lo que quieras y puedes pensar

que eres una persona estupenda

Pero si la persona del espejo te dice que eres holgazán

si no puedes mirarte a los ojos

puedes engañar a todos en el pasar de los años.

pero la recompensa final sera de pesar

Si has engañado a la persona del espejo
Anónimo


jueves, 6 de abril de 2017

Alejarnos de las personas que no nos merecen también es saludable


http://decentscraps.blogspot.com/

Hay personas que no nos merecen. Darnos cuenta de ello, por curioso que nos parezca, también es un ejercicio de salud y bienestar.

Algo en lo que siempre invertimos tiempo y esfuerzos es en ser aceptados por las personas que nos rodean; es decir, buscamos ser merecedores de la admiración ajena, de la amistad, el afecto y el cariño.

Ahora bien, enfocar nuestra existencia bajo este parámetro psicológico es un error.

Las relaciones deben ser dinámicas perfectas en cuanto a inversiones y ganancias entre ambas partes. El “tanto te ofrezco y tanto me das” no es un acto de egoísmo, sino de reciprocidad.

Si yo te ofrezco respeto y cariño también merezco lo mismo. Darnos cuenta de ello nos ayudará mucho en nuestras relaciones.

Te proponemos reflexionar sobre ello con nosotros.

Las personas que no te dedican tiempo no te merecen

Sabemos que, si hay algo que nos falta al cabo del día, es tiempo. Ahora bien, cuando disponemos de él, sabemos en qué invertirlo: en quienes más nos importan.

Si alguien muy cercano a ti no practica este “buen hacer” con tu persona es que, simplemente, no te valora como mereces. 

Por otro lado, si antes hablamos del principio de reciprocidad, conviene recordar que esta práctica no nos excluye a nosotros mismos: si quieres a alguien demuéstraselo dedicándole tu tiempo y procura a su vez que esos instantes sean de calidad. 


En caso de no hacerlo, es probable que la otra persona también empiece a distanciarse.

Quienes te miran y no te ven, quienes te escuchan pero no te oyen, tampoco te merecen
No es lo mismo mirar que ver, como no lo es oír y escuchar.

Debemos ser capaces de desarrollar una profundidad más cercana a la hora de establecer relaciones saludables, debemos aprender “a ver y a escuchar” con el corazón. 

Hay parejas que se acostumbran a la simple presencia del otro como quien tiene un mueble al lado. 

Escuchan sus voces y ven sus figuras pero no advierten sus tristezas ni son partícipes de sus universos personales. 

La comunicación saludable y enriquecedora es aquella donde se habla y se escucha, donde existe la empatía y ese interés real donde decodificar todo aquello que está, a veces, más allá de las simples palabras. 

Si quien está contigo no te ve, a pesar de estar todos los días a tu lado, tal vez debas replantearte algún aspecto. 

Quien te miente un día sí y al otro también no te merece

Las mentiras que más duelen vienen de quienes más amamos. Somos conscientes de que las mentiras o las medias verdades son muy comunes en nuestro día a día.

Sin embargo, hay un umbral que toleramos. Aceptamos esas medias verdades en las que alguien evita ser sincero por el qué dirán o por simple miedo o vergüenza. 

No obstante, lo que pocos toleran es la mentira descarada, esa que camufla dimensiones soterradas que afectan directamente a nuestra persona. 

Si tienes la seguridad de que a día de hoy alguien te está mintiendo, no dudes en hablar con esa persona y preguntarle la razón de ese comportamiento. 

En vista de cómo reaccione, y de su posterior forma de responder tras el primer aviso, actuaremos nosotros.

Para concluir, la integridad personal y emocional es nuestra prioridad en el día a día.

Recuerda que todos tenemos aquello que nos merecemos.

Procura que lo que te rodea a ti sea hermoso, significativo y enriquecedor.
Porque tú, lo mereces todo.


Fuente: MejorconSalud.com

domingo, 2 de abril de 2017

Ignorancia: Imágenes & frases


Martin Luther King Jr.
 "Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera 
 y estupidez consciente

Nelson Mandela
"Mientras mas informado estás, menos arrogante y agresivo eres

 Wayne Dyer
 "Tu nivel mas alto de ignorancia es Cuando rechazas algo de lo cual no sabes nada"

George Bernard Shaw 
"Cuidado con el conocimiento falso es más peligroso que la ignorancia"

Benjamin Franklin 
"Todos nacemos ignorantes, pero uno debe trabajar duro para permanecer siendo estúpido"

Daniel J. Boorstin
"El mayor enemigo del conocimiento no es ignorancia, es la ilusión del conocimiento"

Proverbio
No es posible tener salud sin Perdonar la ignorancia ajena.

Confucio "
Verdadero conocimiento es conocer el grado de ignorancia de uno"

Proverbio
Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos. 

Refrán
La ignorancia es atrevida.

Platón
“Lo poco que sé, se lo debo a mi ignorancia”

Sócrates
“Existe un solo bien, llamado conocimiento, y un solo mal, llamado ignorancia”

Aristóteles
“El ignorante afirma, mientras que el sabio duda y reflexiona”

 Paulo Freire
"Nadie ignora todo, nadie sabe todo. Todos sabemos algo, 
Todos ignoramos algo.Por eso, siempre aprendemos”

Albert Einstein
"Ignorantes somos todos, pero no todos ignoramos lo mismo"

François de La Rochefoucauld
"Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, 
saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse" 

Cicerón
"Nada perturba tanto la vida humana como la 
ignorancia del bien y el mal"

viernes, 31 de marzo de 2017

La fortaleza



Es la Virtud mediante la cual somos capaces de soportar o vencer los obstáculos que se oponen al bien y a nuestro progreso espiritual.

La fortaleza es “la gran virtud: la virtud de los enamorados; la virtud de los convencidos; la virtud de aquellos que por un ideal noble son capaces de arrastrar mayores riesgos; la virtud del caballero andante que por amor, a su dama se expone a aventuras sin cuento; la virtud, en fin, del que sin desconocer lo que vale su vida -cada vida es irrepetible- la entrega gustosamente, si fuera preciso, en aras de un bien más alto”.

Estas palabras nos podría llevar a pensar que en estos tiempos que vivimos no existen muchas posibilidades para desarrollar la virtud de la fortaleza. De algún modo, el “bien más alto” está cubierto con un sinfín de pequeñas “necesidades” creadas por el hombre. No quedan posibilidades de encontrar aventura porque todo está hecho, todo está descubierto, todo está organizado.


Sin embargo, y aunque ordinariamente no se presentan ocasiones de hacer grandes cosas, son las pequeñas cosas que podemos afrontar día a día las que hacen que crezca la fortaleza. No se trata de realizar actos sobrehumanos, de descubrir las zonas del Amazonas nunca pisadas por el hombre, de salvar a cincuenta niños de un incendio; éstas son, en todo caso, posibilidades fruto de una imaginación calenturienta. Más bien se trata de hacer de las pequeñas cosas de cada día una suma de esfuerzos, de actos viriles, que pueden llegar a ser algo grande, una muestra de amor.


Es esta maravillosa amiga de la personalidad que te da firmeza en las dificultades y te hace constante y perseverante en la búsqueda del tu propia verdad. La fortaleza es la que te ayuda a resistir las tentaciones que surgen del pensamiento de la comodidad y del ego.
Según David Isaacs, la fortaleza es necesaria “en situaciones ambientales perjudiciales a una mejora personal, resiste las influencias nocivas, soporta las molestias y se entrega con valentía en caso de poder influir positivamente para vencer las dificultades y para acometer empresas grandes”.


El hombre con una visión mezquina de la vida nunca puede llegar a desarrollar su fortaleza. La persona que no quiere mejorar, que es egoísta, que busca nada más que el placer, no tiene motivos para desarrollar la virtud de la fortaleza porque es indiferente y carente de sentido para su mente.


El desarrollo de la virtud de la fortaleza apoya el desarrollo de todas las demás virtudes. Es la herramienta para sobrevivir como personas humanas y para vivir como seres humanos. La fortaleza te llena de fuerza interior, de tal modo que sabemos reconocer nuestras posibilidades, y reconocer la situación real que nos rodea para resistir y acometer todas las acciones que se nos presentan en nuestro devenir, haciendo de nuestras vidas algo noble, entero y provechoso.


miércoles, 29 de marzo de 2017

La parábola de la parábola


Hace mucho tiempo andaba la Verdad por las calles, en los pueblos, tratando de hablar con la gente, pero la gente no la quería, la despreciaban solamente por las ropas que llevaba. La Verdad andaba con harapos, sin lujos, sin pretensiones, tan simple, pura y sencilla como la Verdad.

La Verdad siempre trataba de acercarse a la gente, de entrar en sus hogares, pero siempre fue despreciada y humillada, pues nadie la quería por sus vestiduras harapientas.

Un día la Verdad andaba caminando y llorando, muy triste por todo esto, hasta que de repente se encuentra a alguien muy alegre, divertido, vestido con colores muy llamativos y elegantes y toda la gente la saludaba!!! Era la Parábola!!!

Y la Parábola ve a la Verdad y le dice: "Verdad, ¿por qué lloras?"

La Verdad le responde: "La gente me desprecia y me humilla! Nadie me quiere ni me aceptan en sus casas!"

La Parábola le dice: "Claro, Verdad,  Te entiendo; lo que pasa es que tienes que vestirte como yo, con colores y bien elegante....y verás el cambio"

Parábola le prestó uno de sus vestidos a Verdad y desde ese día, como un milagro, de repente, la Verdad fue aceptada por la gente y era querida por todos...

Moraleja:
Nadie acepta la Verdad desnuda. Todos la prefieren disfrazada con ropas de Parábola.

Autor desconocido