Thursday, May 5, 2016

Parábola de las quejas


Quejarnos es algo que hacemos rutinariamente, sin darnos cuenta y tambien a conciencia. La queja constructiva y la queja negativa y crítica. Ahí esta la diferencia. 

 Un hombre recibió una noche la visita de un ángel, quien le comunicó que le esperaba un futuro fabuloso: se le daría la oportunidad de hacerse rico, de lograr una posición importante y respetada dentro de la comunidad y de casarse con una mujer hermosa.
Ese hombre se paso la vida esperando que los milagros prometidos
 llegasen, pero nunca lo hicieron, así que al final murió solo y pobre.
Cuando llegó a las puertas del cielo vio al ángel que le
 había visitado tiempo atrás y protestó:

 “Me prometiste riqueza, una buena posición social y una bella
 esposa. Me he pasado la vida esperando en vano!

Yo no te hice esa promesa, replicó el ángel. 
Te prometí la oportunidad de riqueza,
 una buena posición social y una esposa hermosa.

El hombre estaba realmente intrigado. 
“No entiendo lo que quieres decir”, confesó.

 “Recuerdas que una vez tuviste la idea de montar un negocio,
 pero el miedo al fracaso te detuvo y nunca lo pusiste en práctica?”
El hombre asintió con un gesto.

“Al no decidirte unos años más tarde,
se le dio la idea a otro hombre que no permitió 
que el miedo al fracaso le impidiera ponerlo en práctica.
 Recordarás que se convirtió en uno de los hombres más ricos del reino.”

“También, recordarás,… prosiguió el ángel,
 aquella ocasión en que un terremoto asoló la ciudad, 
derrumbó muchos edificios y miles de personas quedaron atrapadas en ellos.
 En aquella ocasión tuviste oportunidad de ayudar a encontrar y rescatar a los supervivientes, pero no quisiste dejar tu hogar 
solo por miedo a que los muchos saqueadores 
que había te robasen tus pertenencias,
 así que ignoraste la petición de ayuda y te quedaste en casa.”



El hombre asintió con vergüenza. 
“Esa fue la gran oportunidad de salvarle la vida a 
cientos de personas, con lo que hubieras ganado
 respeto de todos ellos” continuó el ángel.

 “Por último, ¿recuerdas aquella hermosa mujer pelirroja, 
que te había atraído tanto?… la creías incomparable a cualquier
 otra y nunca conociste a nadie igual. Sin embargo, pensaste que
 tal mujer no se casaría con alguien como tú y para evitar
 el rechazo, nunca llegaste a proponérselo”

El hombre volvió a asentir, pero ahora las lágrimas 
rodaban por sus mejillas.
 “Sí, amigo mío, ella podría haber sido tu esposa”
 dijo el ángel.
“Y con ella se te hubiera otorgado la bendición 
de tener hermosos hijos y multiplicar la felicidad en tu vida”

A todos se nos ofrecen oportunidades, 
pero muy a menudo, como el hombre de la historia, 
las dejamos pasar por nuestros temores e inseguridades.
Pero tenemos una ventaja sobre el hombre del cuento, 
Aún estamos vivos.  Anónimo