El Mundo de Paz en Nosotros

viernes, 2 de diciembre de 2016

La montaña de las dificultades

En la selva vivían tres leones. Un día el mono, el representante 
electo por los animales, convocó a una reunión para pedirles una toma de decisión: 
Todos nosotros sabemos que el león es el rey de los 

animales, pero para una gran duda en la selva: existen tres leones y los tres son muy fuertes. ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? 
¿Cuál de ellos deberá ser nuestro Rey? 

Los leones supieron de la reunión y comentaron entre si: 
Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido. 
Una selva no puede tener tres reyes. Luchar entre nosotros no queremos ya que 
somos muy amigos.
Necesitamos saber cual será el elegido, pero ¿Cómo descubrirlo?. 

Otra vez los animales se reunieron y después de mucho deliberar, le comunicaron a los tres leones la decisión tomada: Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que ustedes tres van a escalar la Montaña Difícil. El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey. 

La Montaña Difícil era la más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir a la gran escalada. 

El primer león intentó escalar y no pudo llegar. 
El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue derrotado. 
El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado. 

Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres fueron derrotados,
 ¿Cómo elegirían un rey? 

En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra: 
¡Yo sé quien debe ser el rey! Todos los animales hicieron silencio
 y la miraron con gran expectativa. 

¿Cómo?, Preguntaron todos. Es simple, dijo el águila. 
Yo estaba volando bien cerca de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la Montaña Difícil escuché lo que cada uno dijo a la 
Montaña. 

El primer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido! 
El segundo león dijo: - ¡Montaña, me has vencido! 
El tercer león dijo:  ¡Montaña, me has vencido, por ahora!
Pero ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy creciendo. 

La diferencia, completó el águila, es que el
 tercer león tuvo una actitud de vencedor 
cuando sintió la derrota en aquel momento,
 pero no desistió y quien piensa así, su persona es más grande que su 
problema: él es el rey de si mismo, y está preparado para ser rey de los demás. 

Los animales aplaudieron entusiasmadamente al tercer león que fue coronado. 
El Rey de los Animales. 

Moraleja: No tiene mucha importancia el tamaño de las dificultades o situaciones que tengas. Tus problemas, por lo menos la mayor parte de las veces, ya llegaron al nivel máximo, pero no tú. Tú todavía estás creciendo 
y eres más grande que todos tus problemas juntos. 
Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia. 
La Montaña de las Dificultades tiene un tamaño fijo, limitado.
 !Tu todavía estas creciendo!
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lunes, 28 de noviembre de 2016

Poema 20



PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír
 la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear 
los mismos árboles 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis
brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda


                                   


miércoles, 23 de noviembre de 2016

La bomba de agua



Cuentan que un hombre estaba perdido en el desierto y a punto de morir de sed, de pronto vio una vieja cabaña sin ventanas, sin techo, estropeada por el tiempo. El hombre se acomodó en una pequeña sombra huyendo del calor del sol desértico y mirando alrededor vio, a algunos metros de distancia, una bomba de agua, vieja y oxidada. Se arrastró hasta allí y empezó a bombear sin parar.

No ocurrió nada y desanimado, se echó en el suelo. De pronto notó que al lado de la bomba había una botella. La miró, le limpió la suciedad y el polvo y pudo leer el siguiente mensaje: 
"Para que esta bomba funcione, primero necesitas prepararla
 vaciando en ella, toda el agua de esta botella, mi amigo".

PD "Haz el favor de rellenar la botella antes de irte."

El hombre abrió la botella y efectivamente tenía agua. La botella estaba casi llena de agua. Pero ahora se enfrentaba a un gran dilema: Si bebía el agua podría sobrevivir, pero si echaba el agua en la vieja bomba oxidada, quizá obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, o quizás no.

Si la bomba funcionaba podría tener toda el agua que quisiera y podría llenar la botella para la próxima persona, pero ¿y si no funcionaba?

¿Qué debía hacer? ¿Volcar el agua en la vieja bomba y esperar el agua fresca y fría o beber el agua de la botella y salvar su vida?

¿Debía perder toda el agua que tenía, esperando que aquellas instrucciones poco confiables, escritas no se sabía cuando, fueran ciertas?

Con temor, el hombre volcó toda el agua en la bomba y empezó a bombear... La bomba empezó a chirriar, pero nada ocurrió.

Al cabo de unos instantes surgió un hilito de agua; después un pequeño chorro y, finalmente el agua salió con abundancia.

La vieja y oxidada bomba hizo salir mucha, pero mucha agua fresca y cristalina. El hombre llenó la botella y bebió de ella hasta saciarse. La llenó otra vez para el próximo que pasara por allí, la enroscó y agregó una pequeña nota a la etiqueta.

¡Créeme, funciona! ¡Necesitas dar toda el agua antes de poder obtenerla otra vez!

“Necesitas vaciarte de ti mismo para poder recibir todas las maravilloso que Dios tiene preparadas para ti”

viernes, 18 de noviembre de 2016

+7 Imágenes con frases de otoño 1


"Ningún hombre podrá degustar los frutos del otoño 
mientras él deleita su aroma con las flores 
de la primavera" Samuel Johnson
"La música del lejano verano revolotea alrededor de otoño
buscando su nido anterior" Rabindranath Tagore
"El arte, la gloria, la libertad se marchitan, pero la naturaleza
siempre permanece bella" Lord Byron
¡Delicioso otoño! Mi alma está muy apegada a él, si yo
fuera un pájaro volaría sobre la tierra buscando los 
otoños sucesivos  George Elliot
"No pido otra cosa: el cielo sobre mí y el camino bajo 
mis pies" Robert L. Stevenson
"El otoño es una segunda primavera, cuando cada 
hoja es una flor" Albert Camus
"El otoño es un andante melancólico y gracioso que prepara 
admirablemente el solemne adagio del invierno" George Sand 

martes, 15 de noviembre de 2016

La Garita del Diablo.




GARITA DEL DIABLO 
Con un grito de" Alerta" el centinela comenzaba la jornada militar, Esto se efectuaba frecuentemente para no dormirse y atestiguar su vigilancia. Misteriosamente, durante una noche oscura, desapareció un centinela de esta garita, surgiendo así la leyenda de la "Garita del Diablo".

Los habitantes de la isla de Puerto Rico, eran muy propensos a los ataques de piratas. Por tal razón tenían que pasarse la vida vigilando. La ciudad capital estaba rodeada (aún está) por castillos y murallas . Alrededor de las murallas habían, entre trecho y trecho, unas garitas o torrecitas donde los soldados hacían su guardia día y noche. Por las noches se sentías las rondas de gritos que los centinelas gritaban para no dormirse.

 ¡Centinela alerta! - le gritaba uno
Y el más cercano respondía:
-¡Alerta está!

Entre todas las garitas, había una, la más distante y solitaria. Estaba sobre un acantilado profundo en el extremo de la bahía. En el silencio de la noche, el ruido del mar producía un rumor como si los malos espíritus estuvieran cuchicheando.

Había un soldado al cual llamaban "Flor de Azahar". El azahar era una flor muy blanca y como el soldado Sánchez tenía la piel blanca como el azahar, le llamaban así. Esa noche le tocó a Sánchez velar en esa garita.

Como de costumbre, los gritos de contraseña de los soldados se escuchaban de trecho en trecho. Pero, al llegar al de el soldado Sánchez, nadie contestaba. Solo se escuchaba el viento silbar y el mar con su rumor.

El miedo se apodera de sus compañeros que pasaron la noche temblando, del solo pensar, que le hubiese pasado a su compañero.

Al salir el sol, todos salieron corriendo hacia la garita a ver que había pasado en la garita, que se había quedado muda durante la noche. Encontraron: el fusil, la cartuchera y el uniforme del soldado Sánchez. El soldado Sánchez, había desaparecido sin dejar rastros.

Los soldados, que eran supersticiosos, comenzaron a decir que un demonio lo había sorprendido y se lo había llevado por los aires.

Desde ese día, a la garita del desaparecido Sánchez, se le conoce como "La Garita del Diablo".

Eso fue lo que creyeron los soldados y el resto de la isla.

Pero la verdad.....esa se las contaré yo, ¿quieren saberla?. Pues aquí les va:

Sánchez (Flor de Azahar) era un soldado andaluz y muy guapo, que pertenecía al Regimiento de Caballería y tocaba una guitarra muy bella.

Diana, una mestiza, muy hermosa, vivía profundamente enamorada de Sánchez. Y Sánchez de ella. Se conformaban con mirarse y hablarse con los ojos. A Sánchez su ordenanza le prohibía acercarse a ella, y a ella, se lo prohibía su madre de crianza que era más estricta que un sargento.

Flor de Azahar (Sánchez) se comunicaba con ella, a través de su guitarra. En las noches la tocaba y cantaba. En el canto le comunicaba a Diana sus mensajes. Una noche le envió un mensaje, el cual solo ella podía comprender, que decía:

"Mañana cuando anochezca, vete a buscar a tu amor, porque lejos de tus brazos, se le muere el corazón." La noche siguiente, Diana se levantó muy calladita y sigilosamente, salió de la casa para buscar a su amor. Cuando se encontraron, en la garita, se fundieron en besos y palabras de amor y decidieron huir lejos y vivir juntos para siempre.

Diana le había llevado un traje civil. El dejó en la garita el fusil, la cartuchera y el uniforme y sin hacer el menor ruido huyeron hacia la sierra y los bosques de Luquillo.

Allí, a escondidas del resto de la isla, construyeron su hogar y vivieron el resto de sus días.

Dicen que aún, en la garita, en las noches se escucha el rasgueo de la guitarra y una risa disuelta en el viento. Queriendo ésto decir que Diana y Flor de Azahar se burlan de los que inventaron la leyenda de la Garita del Diablo.

F u n d a c i ó n E d u c a t i v a H é c t o r A. G a r c í a