El Mundo de Paz en Nosotros

viernes, 31 de marzo de 2017

La fortaleza



Es la Virtud mediante la cual somos capaces de soportar o vencer los obstáculos que se oponen al bien y a nuestro progreso espiritual.

La fortaleza es “la gran virtud: la virtud de los enamorados; la virtud de los convencidos; la virtud de aquellos que por un ideal noble son capaces de arrastrar mayores riesgos; la virtud del caballero andante que por amor, a su dama se expone a aventuras sin cuento; la virtud, en fin, del que sin desconocer lo que vale su vida -cada vida es irrepetible- la entrega gustosamente, si fuera preciso, en aras de un bien más alto”.

Estas palabras nos podría llevar a pensar que en estos tiempos que vivimos no existen muchas posibilidades para desarrollar la virtud de la fortaleza. De algún modo, el “bien más alto” está cubierto con un sinfín de pequeñas “necesidades” creadas por el hombre. No quedan posibilidades de encontrar aventura porque todo está hecho, todo está descubierto, todo está organizado.


Sin embargo, y aunque ordinariamente no se presentan ocasiones de hacer grandes cosas, son las pequeñas cosas que podemos afrontar día a día las que hacen que crezca la fortaleza. No se trata de realizar actos sobrehumanos, de descubrir las zonas del Amazonas nunca pisadas por el hombre, de salvar a cincuenta niños de un incendio; éstas son, en todo caso, posibilidades fruto de una imaginación calenturienta. Más bien se trata de hacer de las pequeñas cosas de cada día una suma de esfuerzos, de actos viriles, que pueden llegar a ser algo grande, una muestra de amor.


Es esta maravillosa amiga de la personalidad que te da firmeza en las dificultades y te hace constante y perseverante en la búsqueda del tu propia verdad. La fortaleza es la que te ayuda a resistir las tentaciones que surgen del pensamiento de la comodidad y del ego.
Según David Isaacs, la fortaleza es necesaria “en situaciones ambientales perjudiciales a una mejora personal, resiste las influencias nocivas, soporta las molestias y se entrega con valentía en caso de poder influir positivamente para vencer las dificultades y para acometer empresas grandes”.


El hombre con una visión mezquina de la vida nunca puede llegar a desarrollar su fortaleza. La persona que no quiere mejorar, que es egoísta, que busca nada más que el placer, no tiene motivos para desarrollar la virtud de la fortaleza porque es indiferente y carente de sentido para su mente.


El desarrollo de la virtud de la fortaleza apoya el desarrollo de todas las demás virtudes. Es la herramienta para sobrevivir como personas humanas y para vivir como seres humanos. La fortaleza te llena de fuerza interior, de tal modo que sabemos reconocer nuestras posibilidades, y reconocer la situación real que nos rodea para resistir y acometer todas las acciones que se nos presentan en nuestro devenir, haciendo de nuestras vidas algo noble, entero y provechoso.


miércoles, 29 de marzo de 2017

La parábola de la parábola


Hace mucho tiempo andaba la Verdad por las calles, en los pueblos, tratando de hablar con la gente, pero la gente no la quería, la despreciaban solamente por las ropas que llevaba. La Verdad andaba con harapos, sin lujos, sin pretensiones, tan simple, pura y sencilla como la Verdad.

La Verdad siempre trataba de acercarse a la gente, de entrar en sus hogares, pero siempre fue despreciada y humillada, pues nadie la quería por sus vestiduras harapientas.

Un día la Verdad andaba caminando y llorando, muy triste por todo esto, hasta que de repente se encuentra a alguien muy alegre, divertido, vestido con colores muy llamativos y elegantes y toda la gente la saludaba!!! Era la Parábola!!!

Y la Parábola ve a la Verdad y le dice: "Verdad, ¿por qué lloras?"

La Verdad le responde: "La gente me desprecia y me humilla! Nadie me quiere ni me aceptan en sus casas!"

La Parábola le dice: "Claro, Verdad,  Te entiendo; lo que pasa es que tienes que vestirte como yo, con colores y bien elegante....y verás el cambio"

Parábola le prestó uno de sus vestidos a Verdad y desde ese día, como un milagro, de repente, la Verdad fue aceptada por la gente y era querida por todos...

Moraleja:
Nadie acepta la Verdad desnuda. Todos la prefieren disfrazada con ropas de Parábola.

Autor desconocido



domingo, 26 de marzo de 2017

Ignorancia: Cuento Corto


Una comunidad, pidió a un sabio que les impartiera
 enseñanza en forma de discursos, ya que no concebían 
otra forma de aprendizaje. Después de mucho insistir, éste accedió. 

Dirigiéndose a la asamblea, preguntó: 
¿Saben de qué voy a hablar en el discurso de hoy? 

"No" Contestaron todos al unísono

“Pues, si no saben siquiera de lo que voy a hablarles,
¿cómo van a aprender nada? dijo el sabio antes de marcharse

Los miembros de la comunidad volvieron a buscarlo. 

El sabio preguntó de nuevo a la asamblea cuando regresó: 
¿Saben hoy de que les hablaré?

"Sí" Contestaron ésta vez habiéndose puesto previamente de acuerdo

“Pues si ya saben de que voy a hablar, no me necesitan” 
replicó el maestro, y volvió a marcharse. 

Nuevamente lo convencieron los miembros de la comunidad para que hablase,
 esta vez concluyeron que lo mejor sería contestar unos, 
que sí sabían de lo que hablaría y otras que no, 
en caso de que volviese a preguntar. 

En efecto, reunidos todos esperando el discurso del sabio,
 éste preguntó: 
¿Y hoy saben de que les hablaré?

“Unos sí lo sabemos y otros no” respondieron 

“En este caso” dijo el maestro, “que los que saben instruyan a los que no lo saben” 

Dicho lo cual, se marchó y no regresó más.

Quien pregunta es ignorante por cinco minutos, 
pero quien no pregunta se mantiene ignorante siempre. Proverbio

"El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados" Albert Einstein


"Las únicas victorias que no dejan ningún remordimiento son aquellos que se obtienen sobre la ignorancia" Napoleón Bonaparte

viernes, 24 de marzo de 2017

La Risa



"La risa es una fuerza tan transformadora

que nada más es necesario. 

Si cambias tu tristeza por celebración,

entonces también serás capaz
de cambiar tu muerte por resurrección"

Me han contado sobre tres místicos hindúes. 

Nadie conoce sus nombres. 

Se los conocía sólo como Los Tres Santos Reidores,
porque nunca hacían ninguna otra cosa,
solamente reían. 

Solían ir de una ciudad a otra,
pararse en el mercado
y largarse una buena carcajada visceral.

Estas tres personas eran realmente hermosas,
riendo y con sus vientres agitándose. 
Era como un contagio,
todo el mercado comenzaba a reír... 

Durante unos pocos segundos
un nuevo mundo se abría.

Viajaban por toda India sólo ayudando a que la gente se riera. 
Gente triste, gente enojada, gente codiciosa, gente celosa: 
todos comenzaban a reír con ellos. 

Y mucha gente captó la clave: 
podemos transformarnos.

Sucedió entonces, en un pueblo,
que falleció uno de los tres. 

Los pobladores dijeron: 
"Ahora habrá problemas. 
Su amigo ha muerto y deben llorarlo",


pero los dos estaban bailando,
riendo y celebrando la muerte.
La gente del pueblo dijo: 
"Esto es demasiado. 
Estos no son modales. 
Cuando muere un hombre
es profano reír y bailar".

Entonces,
los dos hombres dijeron: 
"No saben lo que ha sucedido. 

Nosotros pensábamos
quién de los tres moriría primero. 
Este hombre ha ganado, estamos derrotados. 

Nos reímos con él toda la vida
¿cómo podríamos despedirlo de otra manera? 
Debemos reír, debemos disfrutar,
debemos celebrar. 

Esta es la única despedida posible
para un hombre que ha reído toda su vida. 

Y si no reímos,
él se reirá de nosotros y pensará: 
¡Tontos! 
¿De modo que de nuevo han caído en la trampa? 


No pensamos que esté muerto. 
¿Cómo puede morir la risa,
cómo puede morir la vida?
Luego debían incinerar el cuerpo
y la gente del pueblo dijo: 

"Lo bañaremos como lo prescribe el ritual". 
Pero aquellos dos amigos dijeron: 

"No, nuestro amigo ha dicho
que no hagamos ningún ritual
y no cambiemos su ropa ni lo bañemos. 

Sólo que lo pongamos como está
en la pira crematoria;
por lo tanto,
tenemos que seguir sus instrucciones".

Y entonces, de pronto,
sucedió algo muy importante. 

Cuando el cuerpo fue colocado sobre la pira,
ese anciano hombre hizo su último truco. 

Había escondido muchos fuegos de artificio
debajo de sus ropas y repentinamente hubo
¡diwali!

Entonces el pueblo entero
comenzó a bailar. 

No era la muerte, era la nueva vida,
una resurrección. 
Toda muerte abre una nueva puerta. 
Si cambias tu tristeza por celebración,
entonces tú también serás capaz
de cambiar tu muerte por resurrección. 

Aprende este arte mientras haya tiempo.
Osho



lunes, 20 de marzo de 2017

Antonio Machado La primavera besaba


La primavera besaba
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.
Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil…
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.
Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
recordé, yo he maldecido
mi juventud sin amor.
Hoy, en mitad de la vida,
me he parado a meditar,
¡Juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar!
Antonio Machado