viernes, 8 de noviembre de 2024
Luz y Oscuridad
domingo, 20 de octubre de 2024
El poema mâs hermoso de Mario Benedetti
Aquí no hay viejos
Solo, nos llegó la tarde:
Una tarde cargada de experiencias,
experiencia para dar consejos.
Aquí no hay viejos,
solo nos llego la tarde.
Viejo es el mar y se agiganta.
Viejo es el sol y nos calienta.
Vieja es la luna y nos alumbra.
Vieja e s la tierra y nos da vida.
Viejo es el amor y nos alienta.
Aquí no hay viejos
Solo nos llegó la tarde.
Somos seres llenos de saber.
Graduados en la escuela.
De la vida y en el tiempo.
Que nos dio el postgrado.
Subimos al árbol de la vida.
Cortamos de sus frutos lo mejor.
Son esos frutos nuestros hijos.
Que cuidamos con paciencia.
Nos revierte esa paciencia con amor.
Fueron niños son hombres serán viejos.
La mañana vendrá y llegará la tarde.
Y ellos también darán consejos.
Aquí no hay viejos
Solo nos llegó la tarde.
Joven: si en tu caminar encuentras.
Seres de andar pausado.
De miradas serenas y cariñosas.
De piel rugosa, de manos temblorosas.
No los ignores ayúdalos.
Protégelos ampáralos.
Bríndales tu mano amiga.
Tu cariño.
Toma en cuenta que un día.
También a ti, te llegará la tarde....
*Créditos al autor.
viernes, 4 de octubre de 2024
Carácter
lunes, 30 de septiembre de 2024
Sócrates & 5 frases
viernes, 27 de septiembre de 2024
El mendigo y su perra
Desde aquel momento, el mendigo asumió la responsabilidad de cuidar y resguardar al perrito, compartiendo con él la comida que encontraba en las calles. El perrito se había acostumbrado al mendigo y se había convertido en su leal compañero. El vivía en un rincón junto a su amado perrito. Así transcurrió el tiempo hasta que el perrito creció y se convirtió en un adulto, fortaleciendo aún más el vínculo inquebrantable que habían creado.
Caminaban por las calles en busca de comida desechada en la basura, ya era parte de su rutina diaria, siempre acompañado de su fiel perro. Un día, desafortunadamente, el mendigo comenzó a padecer una extraña enfermedad que le provocaba mareos. Las personas pasaban a su lado ignorándolo, sin embargo, su perro no dejaba de ladrar hasta que los mareos desaparecían. En sus ojos, el perro reflejaba una profunda tristeza.
Una tarde soleada se encontraba en medio de la calle y los rayos del sol ardían con intensidad, el mendigo no pudo soportarlo más y cayó al suelo, en ese momento el perro comenzó a ladrar y ladrar mientras las personas pasaban por allí y seguían su camino, después de un rato de ladrar notó que su amo no despertaba. En ese momento salió huyendo en sus cuatro patas y se dirigió a la parte central del pueblo donde había una comisaría, el perro ladraba y ladraba y los policías no entendían nada, pero después de sus repetitivos ladridos les dio curiosidad y decidieron seguir al perro.
Al llegar, descubrieron que el perro los había guiado hacia el mendigo. Inmediatamente contactaron a un hospital cercano y solicitaron una ambulancia para trasladar al mendigo. Durante el trayecto, los médicos notaron que aún estaba con vida y quería decir algo. Después de intentarlo varias veces, justo antes de exhalar su último aliento, expresó: "Cuiden de mi perro y bríndenle el mejor amor del mundo, esos pequeños de cuatro patas son sin duda mejores que muchas personas". Con estas palabras, el mendigo exhaló su último aliento y falleció.
Autor: Emmanuel Emilio Montero




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