El Mundo de Paz en Nosotros

jueves, 2 de junio de 2016

Error::Fracaso 2º: +2 Imágenes con reflexiones cortas


Fracaso no es sinónimo de ser fracasado
Significa que todavía no tuviste éxito 

Fracaso no significa que no lograste nada
Significa que aprendiste algo

Fracaso no significa que actuaste como un necio
Significa que no tuviste mucha fe

Fracaso no significa que sufriste descrédito
Significa que estuviste dispuesto a probar

Fracaso no es sinónimo de falta de capacidad
Significa que debes hacer las cosas de distinta manera

Fracaso no significa que eres inferior
Significa que tu no eres perfecto

Fracaso no significa que perdiste tu vida
Significa que tienes buenas razones para empezar de nuevo

Fracaso no significa que tengas que echarte atrás
Significa que tienes que luchar con mayor ahínco

Fracaso no significa que jamás lograrás tus metas
Significa que tardaras un poco mas en alcanzarlas.

Fracaso no significa que Dios te haya abandonado
Significa que El tiene una mejor idea para ti.

Fracaso es sinónimo de no haber intentado



El error más grande
El error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte,
 te equivocas dejando de arriesgar en el viaje hacia tus objetivos.

No se equivoca el río cuando, al encontrar una montaña en su camino,
 retrocede para seguir avanzando hacia el mar; se equivoca el agua que por temor a equivocarse, se estanca y se pudre en la laguna.

No se equivoca la semilla cuando muere en el surco para hacerse planta;
 se equivoca la que por no morir bajo la tierra, renuncia a la vida.


No se equivoca el hombre que ensaya distintos caminos
 para alcanzar sus metas, se equivoca aquel que
 por temor a equivocarse no acciona.

No se equivoca el pájaro que ensayando el primer
 vuelo cae al suelo, se equivoca aquel que por temor
 a caerse renuncia a volar permaneciendo en el nido.

Pienso que se equivocan aquellos que no aceptan
 que ser hombre es buscarse a sí mismo cada día, 
sin encontrarse nunca plenamente.

Creo que al final del camino no te premiarán por 
lo que encuentres, sino por aquello que hayas
 buscado honestamente.

domingo, 29 de mayo de 2016

Mujer, Poema de Gioconda Belli



Si eres una mujer fuerte prepárate para la batalla:

aprende a estar sola, a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo, 
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta, a nadar contra corriente. Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto. 
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo, rodéalo de fosos profundos, pero hazle anchas puertas y ventanas. 
Es menester que cultives enormes amistades, 
que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres, 
que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños. 
Si eres una mujer fuerte protégete con palabras y 
árboles e invoca la memoria de mujeres antiguas. 
Has de saber que eres un campo magnético hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbrados y el óxido mortal de todos los naufragios.
 Ampara, pero ampárate primero. Guarda las distancias. 
Constrúyete. 
Cuídate. 
Atesora tu poder.
 Defiéndelo.
 Hazlo por ti.
 Te lo pido en nombre de todas nosotras. 

 Gioconda Belli




sábado, 28 de mayo de 2016

La Flor de la honestidad

.

Se cuenta que allá para el año 250 A.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país iba a ser coronado emperador y de acuerdo con la ley, debía casarse.

Sabiendo esto, él decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta. Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío.

Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe. Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella quería ir a la celebración.

Sin poder creerlo le preguntó: “¿Hija mía, que vas a hacer allí? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte acudirán. Quítate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura”

Y la hija respondió: “No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz”.

Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, las más bellas joyas y las más determinadas intenciones.

Entonces, finalmente, el príncipe anunció el desafío: “Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China”.

La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean: costumbres, amistades, relaciones, etc.

El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado.

Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido. Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era más profundo.

Por fin, pasaron los seis meses y nada había brotado. Consciente de su esfuerzo y dedicación la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos.

En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío. Todas las otras pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores.

Ella estaba admirada. Nunca había visto una escena tan bella. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado. Aquella bella joven con su vaso vacío sería su futura esposa. Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada. Entonces, con calma el príncipe explicó: Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: la flor de la honestidad. Todas las semillas que entregué eran estériles”
 Leyenda China




"Trate a aquellos que son buenos y los que no son buenos con bondad. 
Así se obtiene la bondad. 
Sea honesto con los que son honestos y los que no son honestos.
 Así se logra la honestidad" 
Lao Tzu

jueves, 26 de mayo de 2016

La leyenda de Bamako


Hace mucho, mucho tiempo, en la época en la que la noche era negra, sombría e impenetrable ya que la luna no la iluminaba todavía, una joven llamada Bamako vivía en la aldea Kikamo. Ella era muy bella y amable. Amaba tiernamente a sus padres y a su pueblo que la estimaba y la respetaba. Todos los habitantes de la aldea admiraban sus grandes ojos que brillaban como el sol.

Un día, unos soldados venidos del norte atacaron la aldea de Bamako, así como todas aquellas de los alrededores. Astutos, feroces y sanguinarios sólo luchaban por las noches y se escondían durante el día.

Los amigos de Bamako les hacían frente valientemente, pero no sabían luchar durante la noche y, después de largas noches de combates, todos corrían el peligro de perder la vida frente a los feroces enemigos.

Una noche, el dios N’Togini se le apareció a Bamako y le dijo:

¡“Bamako! Si quieres salvar a tu pueblo sigue mi consejo. Mi hijo Djambé, que vive en la gruta, al borde del río, está enamorado de ti desde hace mucho tiempo. Si aceptas casarte con él, te llevará al cielo donde brillarás todas las noches. Tu pueblo no tendrá que luchar en la oscuridad, puesto que tú iluminarás sus noches. Gracias a ti él vencerá a sus enemigos”

“¿Qué debo hacer?” preguntó Bamako.

N’Togini le explicó:

“Por la noche, cuando el sol se ponga, sube a la gran roca que está sobre la gruta y lánzate al río. No tengas miedo. Djambé estará allí para recibirte. Ten confianza y nada te sucederá”.

Valiente, Bamako no dudó en seguir las recomendaciones del Dios en todos sus puntos. Saltó al vacío, Djambé la atrapó y la llevó al cielo como lo había prometido su padre.

Entonces, un milagro se produjo. El resplandor de sus grandes ojos iluminaban la noche oscura.

Esa noche, los aldeanos lograrían una rotunda victoria y expulsaron a sus enemigos


Desde entonces, la cara resplandeciente de Bamako aparece cada noche en el cielo. Cuando el sol desapareció, el relumbrante rostro de Bamako apareció en la noche. 



lunes, 23 de mayo de 2016

La princesa y el guisante


Érase una vez un príncipe que quería casarse con una princesa, 
pero tenía que ser una verdadera princesa. Viajó por todo el mundo
 buscando una, pero no pudo encontrar en ningún sitio lo que buscaba.
 Había muchas, pero era difícil saber si eran auténticas princesas. 
Había siempre algo en ellas que no era como debía ser. Así, volvió a casa
 de nuevo muy triste porque le hubiera gustado mucho haber encontrado
 la verdadera princesa de sangre real. 



Una noche estalló una terrible tormenta con rayos y truenos. 
La lluvia caía torrencialmente. De repente se oyó como alguien golpeaba
 la puerta del castillo con fuerza. ¡Toc! ¡Toc!¡Toc!. El anciano rey fue a abrirla.



Era una princesa que estaba afuera, frente a la puerta. Pero, ¡Dios mio! 
¡qué aspecto presentaba con la lluvia y el mal tiempo! 
El agua le goteaba del pelo y de las ropas, le corría por la
 punta de los zapatos y le salía por el tacón y, sin embargo, 
decía que era una princesa auténtica.



“Bueno, eso pronto lo sabremos”, pensó la anciana reina.
 Y sin decir palabra, fue a la alcoba, apartó toda la ropa de
 la cama y puso un guisante en el fondo. Después cogió veinte
 colchones y los puso sobre el guisante, y además colocó veinte
 edredones sobre los colchones.

La princesa tuvo que dormir allí toda la noche.

A la mañana siguiente le preguntaron como había dormido.

El príncipe la tomó por esposa, porque ahora podía estar seguro de
 que se casaba con una princesa auténtica, y el guisante entró a
formar parte de las joyas de la corona, donde todavía
puede verse, si no lo ha robado.

HANS CHRISTIAN ANDERSEN