El mundo de paz en nosotros

domingo, 11 de diciembre de 2016

Las once mil virgenes


Imagen de https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Catedral_de_San_Juan_Bautista_de_Puerto_Rico_-_DSC06946.JPG


El general inglés Abercromby en 1797 dirige contra la isla de Trinidad, 
comandando una formidable escuadra de sesenta velas y habiéndose apoderado fácilmente de aquella tierra, hizo rumbo a la de Puerto Rico y desembarcó sus aguerridas tropas en las playas de Cangrejos en son de conquista.

Gobernaba este país el general don Ramón de Castro y prontamente puso 
la ciudad en estado de defensa. Se tocó la generala. Se distribuyó la guarnición. 
Se cortó el puente de San Antonio. Se organizaron gánguiles, pontonas y baterías flotantes en lanchas cañoneras y se levantaron patrullas en cuerpos volantes para recorrer y defender los campos circunvecinos de las incursiones y depredaciones del enemigo. Se publicó un bando para que las mujeres, los niños y los viejos abandonaran la ciudad, quedando solo los hombres útiles para tomar las armas.

No fue posible evitar el desembarco de las tropas inglesas, porque los navíos anclados en la ensenada de Cangrejos, barriendo la playa con metralla, protegían las chalupas y botes que desembarcaron las tropas enemigas cerca de la playa llamada la Torrecilla.

El general Abercromby situó su cuartel general en la Casa del Obispo cerca de la iglesia de San Mateo y empezó a avanzar hacia poniente. Al llegar al Puente de San Antonio le detuvo la cortina de fuego de este fortín, que fue destruido en 1896, y la metralla del Castillo de San Gerónimo. Entonces levantó trincheras en Miramar (en aquella época se llamaba el Rodeo y posteriormente El Olimpo) y en el Condado. No le fué posible pasar adelante, aunque tomó los polvorines de Miraflores. Si recio y sostenido era el fuego de cañón y mortero del inglés, porfiada era la defensa de la plaza. El sitio empezó el 17 de abril y el 29 del mismo mes continuaba en iguales condiciones, peleando sitiados y sitiadores con empeño y denuedo.

II

El obispo Trespalacios , que regía esta diócesis ayudó a Castro hidalgamente con personal eclesiástico para todos los puestos de la guarnición, hasta los de peligro, y además dinero. La Cruz y la Espada marchaban de común acuerdo en la defensa de San Juan.

El 30 de abril se presentó a su ilustrísima el Provisor y le dijo:
Señor Obispo, ¿por qué no hacemos una rogativa para implorar el auxilio del cielo?
Tiene usted mucha razón. Hagamos una rogativa dedicada a Santa Catalina, 
santa del día y patrona del primer castillo que se hizo en esta ciudad, 
que hoy es casa de los Gobernadores, y también la dedicaremos 
a Santa Úrsula y a las once mil vírgenes, de quienes soy devoto especial.

y ¿cómo se dispondrá la procesión?

Pues toda la ciudad tomará parte en eIla.
 El que no tenga vela de cera la llevará de esperma o sebo 
y los muy pobres llevarán antorchas de tabonuco. 
Yo la presidiré con el Cabildo eclesiástico y las autoridades.
Saldremos de la Catedral y recorreremos todas las calles de la capital y al romper el alba regresaremos al templo para celebrar una misa cantada a toda orquesta.

Tal como lo dispuso el señor obispo tuvo efecto la grandiosa rogativa, con el aditamento de haber echado a vuelo todas las campanas de las iglesias.

III

A las nueve de la noche los espías ingleses que atalayaban, avisaron al cuartel de Abercromby, que se notaba gran movimiento dentro de la ciudad, que se oían grandes repiques de campanas y se vislumbraban grandes luminarias hacia el oeste.

Estarán recibiendo refuerzos de los campos, dijo el general inglés; y añadió: 
Mis fragatas, que vigilan la entrada del puerto no pueden acercarse por el fuego que les hacen los baterías del castillo de la entrada.

Y dio órdenes para que las trincheras de El Rodeo y del Condado avivaron lo más intensamente posible el fuego contra la ciudad. Y que hubiera acción 
de mosqueteria sostenida contra las lanchas cañoneras.

A las doce de la noche volvieron los vigías a notificar al general Abercromby 
que las luces iban creciendo dentro de la ciudad y que ahora se dirigían al este. 

Abercromby reunió su estado mayor y le dijo:

Llevamos cerca de un mes en la fajina de este sitio y no hemos adelantado una pulgada. Tenemos lo que tomamos el primer día y nada más. La plaza está muy bien defendida. Por otra parte la disentería empieza a hacer estragos en nuestra tropa.
 El agua de que disponemos es muy mala. Hay que tener en cuenta, que los vecinos de los campos, fuertes y aguerridos, van viniendo a socorrer la Capital y no podemos evitarlo. Esta noche se prepara, indudablemente, una gran salida de los sitiados, al primer cuarto de la madrugada para atacar nuestro campamento. 
Creo, pues, llegado el momento de reembarcar la tropa.

Todos los oficiales de su estado mayor fueron de igual parecer. 
Se dió la orden de embarque. Se tocó la generala. Y a la mañana siguiente, 
primero de mayo, estaba completamente levantado el sitio.

IV
En la iglesia Catedral, después de la misa cantada, 
se entonó el Te Deum laudamus y luego predicó su Ilustrísima.

Un hermano de mi abuela, teniente de Milicias, que entró en la plaza el
 22 de abril con una compañía de Milicianos de Arecibo, refería el espléndido
 triunfo de Santa Úrsula y las once mil vírgenes.

 Mi abuela, que murió de noventa y siete años. y recibió de labios de su hermano
 la histórica narración, me contaba que las once mil vírgenes, 
gracias al obispo Trespalacios, que las había implorado a tiempo, 
salvaron la ciudad del saqueo de los ingleses. Que aquella memorable noche fué cuando más tronó el cañón enemigo, y que las balas se volvían de mitad de camino contra los sitiadores y no caían en la ciudad. Y que cuando la gran rogativa entraba en Catedral terminó de repente el cañoneo y desaparecieron los enemigos.

También así lo estuve yo creyendo mucho tiempo; pero después he sabido que 
Santa Ursula y las once mil vírgenes eran bretonas y he pensado, 
que de haber venido en aquella ocasión hubiera sido en ayuda de sus paisanos, 
a pesar de lo que juraba y perjuraba el hermano de mi abuela.

De modo que, respetando la buena fe de nuestros mayores y su bella tradición, me inclino a creer que quienes obligaron a los ingleses a levantar el asedio fueron el gobernador don Ramón de Castro con su activa dirección y enérgico carácter y los férreos puños de los Mascaró, Vizcarrondo. Andino, del Toro, Linares, Lara, Díaz y demás valientes que supieron defender el terruño de la invasión extranjera.

Las Once Mil Vírgenes (1797)
Por Cayetano Coll y Toste
Dr. Cayetano Coll y Toste, fue historiador y escritor de Puerto Rico.
Fue el patriarca de una prominente familia puertorriqueña de 
educadores, políticos y escritores
Nació Noviembre 30, 1850 en Arecibo,P.R.
Murio Noviembre 19, 1930 en Madrid, España




jueves, 8 de diciembre de 2016

Paciencia 2º:: +9 Imágenes con frases


Todo sufrimiento es causado por la ignorancia. Gente infligiendo dolor a los demás en la búsqueda egoísta de su propia felicidad o satisfacción" Dalai Lama
Usted tiene su manera. Yo tengo mi manera. En cuanto a la manera correcta, la forma correcta y la única manera, no existe. Friedrich Nietzsche 
Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo.
San Francisco de Sales
Adopta el ritmo de la naturaleza: su secreto es la paciencia. " Ralph Waldo Emerson
"La paciencia es la compañera de la sabiduría".San Agustín
Cuando fuiste martillo no tuviste clemencia, ahora que eres yunque, ten paciencia.Proverbio

Toda sabiduría humana se resumen en dos palabras: 
esperar y esperanza Alexander Dumas
Paciencia es espera. No es esperar pasivamente. Eso es pereza. 
Pero seguir adelante cuando el camino es duro y lento eso es paciencia.

Todas las cosas vienen a aquellos que esperan"

lunes, 5 de diciembre de 2016

No tengo edad, tengo vida

Imagen de http://www.imagenescool.com/


Algunos de nosotros envejecemos, de hecho, porque no maduramos.

Envejecemos cuando nos cerramos a las nuevas ideas y nos volvemos radicales.

Envejecemos cuando lo nuevo nos asusta.

Envejecemos también cuando pensamos demasiado en nosotros mismos y nos olvidamos de los demás. 

Envejecemos si dejamos de luchar. 

Todos estamos matriculados en la escuela de la vida, donde el Maestro es el Tiempo. 

La vida solo puede ser comprendida mirando hacia atrás. 

Pero solo puede ser vivida mirando hacia adelante. 

En la juventud aprendemos; 

con la edad comprendemos… 

Los hombres son como los vinos: la edad estropea los malos, pero mejora los buenos. 

Envejecer no es preocupante: ser visto como un viejo si que lo es. 

Envejecer con sabiduría no es envejecer 

En los ojos del joven arde la llama, en los del viejo brilla la luz. 

Siendo así, no existe edad, somos nosotros que la creamos. 

Si no crees en la edad, no envejecerás hasta el día de tu muerte. 

Personalmente, yo no tengo edad: Tengo vida! 

No dejes que la tristeza del pasado y el miedo del futuro te estropeen
 la alegría del presente. 

La vida no es corta; son las personas las que permanecen muertas demasiado tiempo. 

Haz del pasaje del tiempo una conquista y no una pérdida. 
Anónimo



viernes, 2 de diciembre de 2016

La montaña de las dificultades

En la selva vivían tres leones. Un día el mono, el representante 
electo por los animales, convocó a una reunión para pedirles una toma de decisión: 
Todos nosotros sabemos que el león es el rey de los 

animales, pero para una gran duda en la selva: existen tres leones y los tres son muy fuertes. ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? 
¿Cuál de ellos deberá ser nuestro Rey? 

Los leones supieron de la reunión y comentaron entre si: 
Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido. 
Una selva no puede tener tres reyes. Luchar entre nosotros no queremos ya que 
somos muy amigos.
Necesitamos saber cual será el elegido, pero ¿Cómo descubrirlo?. 

Otra vez los animales se reunieron y después de mucho deliberar, le comunicaron a los tres leones la decisión tomada: Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que ustedes tres van a escalar la Montaña Difícil. El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey. 

La Montaña Difícil era la más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir a la gran escalada. 

El primer león intentó escalar y no pudo llegar. 
El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue derrotado. 
El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado. 

Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres fueron derrotados,
 ¿Cómo elegirían un rey? 

En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra: 
¡Yo sé quien debe ser el rey! Todos los animales hicieron silencio
 y la miraron con gran expectativa. 

¿Cómo?, Preguntaron todos. Es simple, dijo el águila. 
Yo estaba volando bien cerca de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la Montaña Difícil escuché lo que cada uno dijo a la 
Montaña. 

El primer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido! 
El segundo león dijo: - ¡Montaña, me has vencido! 
El tercer león dijo:  ¡Montaña, me has vencido, por ahora!
Pero ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy creciendo. 

La diferencia, completó el águila, es que el
 tercer león tuvo una actitud de vencedor 
cuando sintió la derrota en aquel momento,
 pero no desistió y quien piensa así, su persona es más grande que su 
problema: él es el rey de si mismo, y está preparado para ser rey de los demás. 

Los animales aplaudieron entusiasmadamente al tercer león que fue coronado. 
El Rey de los Animales. 

Moraleja: No tiene mucha importancia el tamaño de las dificultades o situaciones que tengas. Tus problemas, por lo menos la mayor parte de las veces, ya llegaron al nivel máximo, pero no tú. Tú todavía estás creciendo 
y eres más grande que todos tus problemas juntos. 
Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia. 
La Montaña de las Dificultades tiene un tamaño fijo, limitado.
 !Tu todavía estas creciendo!
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lunes, 28 de noviembre de 2016

Poema 20



PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír
 la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear 
los mismos árboles 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis
brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda


                                   


miércoles, 23 de noviembre de 2016

La bomba de agua



Cuentan que un hombre estaba perdido en el desierto y a punto de morir de sed, de pronto vio una vieja cabaña sin ventanas, sin techo, estropeada por el tiempo. El hombre se acomodó en una pequeña sombra huyendo del calor del sol desértico y mirando alrededor vio, a algunos metros de distancia, una bomba de agua, vieja y oxidada. Se arrastró hasta allí y empezó a bombear sin parar.

No ocurrió nada y desanimado, se echó en el suelo. De pronto notó que al lado de la bomba había una botella. La miró, le limpió la suciedad y el polvo y pudo leer el siguiente mensaje: 
"Para que esta bomba funcione, primero necesitas prepararla
 vaciando en ella, toda el agua de esta botella, mi amigo".

PD "Haz el favor de rellenar la botella antes de irte."

El hombre abrió la botella y efectivamente tenía agua. La botella estaba casi llena de agua. Pero ahora se enfrentaba a un gran dilema: Si bebía el agua podría sobrevivir, pero si echaba el agua en la vieja bomba oxidada, quizá obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, o quizás no.

Si la bomba funcionaba podría tener toda el agua que quisiera y podría llenar la botella para la próxima persona, pero ¿y si no funcionaba?

¿Qué debía hacer? ¿Volcar el agua en la vieja bomba y esperar el agua fresca y fría o beber el agua de la botella y salvar su vida?

¿Debía perder toda el agua que tenía, esperando que aquellas instrucciones poco confiables, escritas no se sabía cuando, fueran ciertas?

Con temor, el hombre volcó toda el agua en la bomba y empezó a bombear... La bomba empezó a chirriar, pero nada ocurrió.

Al cabo de unos instantes surgió un hilito de agua; después un pequeño chorro y, finalmente el agua salió con abundancia.

La vieja y oxidada bomba hizo salir mucha, pero mucha agua fresca y cristalina. El hombre llenó la botella y bebió de ella hasta saciarse. La llenó otra vez para el próximo que pasara por allí, la enroscó y agregó una pequeña nota a la etiqueta.

¡Créeme, funciona! ¡Necesitas dar toda el agua antes de poder obtenerla otra vez!

“Necesitas vaciarte de ti mismo para poder recibir todas las maravilloso que Dios tiene preparadas para ti”

viernes, 18 de noviembre de 2016

+7 Imágenes con frases de otoño 1


"Ningún hombre podrá degustar los frutos del otoño 
mientras él deleita su aroma con las flores 
de la primavera" Samuel Johnson
"La música del lejano verano revolotea alrededor de otoño
buscando su nido anterior" Rabindranath Tagore
"El arte, la gloria, la libertad se marchitan, pero la naturaleza
siempre permanece bella" Lord Byron
¡Delicioso otoño! Mi alma está muy apegada a él, si yo
fuera un pájaro volaría sobre la tierra buscando los 
otoños sucesivos  George Elliot
"No pido otra cosa: el cielo sobre mí y el camino bajo 
mis pies" Robert L. Stevenson
"El otoño es una segunda primavera, cuando cada 
hoja es una flor" Albert Camus
"El otoño es un andante melancólico y gracioso que prepara 
admirablemente el solemne adagio del invierno" George Sand