viernes, 14 de agosto de 2020
lunes, 3 de agosto de 2020
El lama
El lama impartía enseñanzas a los monjes y novicios del monasterio.
Siguiendo la doctrina del Buda, ponía especial énfasis en captar la transitoriedad de todos los fenómenos, así como de aquietarse, retirarse de los pensamientos y, en meditación profunda, percibir en el glorioso vacío interior la voz de la mente iluminada.
Mostraba métodos muy antiguos a sus discípulos para que pudieran apartarse del pensamiento y vaciar la mente de inútiles contenidos.
¡Vaciar, vaciar !
exhortaba incansablemente a los discípulos. Así un día y otro día, con la misma insistencia que las aguas fluyen en el seno del río o el ocaso sigue al amanecer.
¡Vaciar, vaciar !
Tanto insistiera en ello, que algunos discípulos acudieron a visitar al
maestro y le dijeron respetuosamente:
Venerable maestro, en absoluto
ponemos en duda la validez de tus enseñanzas, pero,
¿Pero? preguntó el lama con una sonrisa en los labios.
¿Por qué pones tanto énfasis en que nos vaciemos?
¿Acaso, respetado maestro, no acentúas demasiado ese aspecto de la enseñanza?
Me gusta que me cuestionéis - dijo el lama-. No quiero que aceptéis nada que no sea sometido al escrutinio de vuestra inteligencia primordial.
Ahora debo llevar a cabo sin demora mi práctica de meditación,
pero solicitó que todos se reúnan conmigo al anochecer conmigo en el santuario.
Eso sí, queridos míos, quiero que cada uno de vosotros
traiga consigo un vaso lleno de agua.
Los discípulos disimularon como pudieron su asombro e
incluso alguno de ellos se vio obligado a sofocar la risa.
¿Será posible? O sea, que su maestro les pedía algo tan ridículo como que todos ellos fueran al santuario portando un vaso lleno de agua.
¿Se trataría de algún rito especial?
¿Sería una ofrenda que iban a hacer a alguna de las deidades?
Fue transcurriendo el día con lenta seguridad.
Los discípulos no dejaban de conjeturar sobre la extraña solicitud del maestro.
Unos aventuraban si no se trataría de una ceremonia especial en honor de la misericordiosa Tara; otros pensaban que tal vez era que el lama les iba a hacer leer durante toda la noche las escrituras y que el agua era para evitar la excesiva sequedad de boca;
otros confesaban no tener la menor idea del por qué de la insólita petición del lama.
El sol, anaranjado-oro, se comenzaba a ocultar tras los inmensos picos que se
divisaban a lo lejos. Los discípulos tomaron cada uno de ellos un vaso y
lo llenaron de agua. Luego, ansiosos por desvelar el misterio,
fueron hasta el santuario y se presentaron ante el maestro.
Bueno chicos - dijo el maestro riendo con su excelente humor.
Ahora van a hacer algo muy simple. Golpear los vasos con cualquier objeto.
Quiero escuchar el sonido, la música capaz de brotar de vuestros vasos.
Los discípulos golpearon los vasos. De los mismos no brotó más que un
feo sonido sordo, desde luego nada musical.
Entonces el maestro ordenó:
Ahora, queridos míos, vacíen los vasos y
repetid la operación.
Así lo hicieron los monjes. Vaciados los vasos, golpearon en ellos y
surgió un sonido vivo, intenso, musical.
Los discípulos miraron al lama interrogantes.
El lama esbozó una sonrisa amorosamente pícara y se limitó a decir:
Vaso lleno no suena;
mente atiborrada no luce.
Les deseo felices sueños.
Los discípulos, un poco avergonzados, comprendieron al momento.
Nunca habrían de olvidar aquello de "vaso lleno no suena".
"Cuando eliminamos los densos nubarrones de ignorancia de la mente, en el vacío original de la misma surge el revelador sonido de la iluminación."
Siguiendo la doctrina del Buda, ponía especial énfasis en captar la transitoriedad de todos los fenómenos, así como de aquietarse, retirarse de los pensamientos y, en meditación profunda, percibir en el glorioso vacío interior la voz de la mente iluminada.
Mostraba métodos muy antiguos a sus discípulos para que pudieran apartarse del pensamiento y vaciar la mente de inútiles contenidos.
¡Vaciar, vaciar !
exhortaba incansablemente a los discípulos. Así un día y otro día, con la misma insistencia que las aguas fluyen en el seno del río o el ocaso sigue al amanecer.
¡Vaciar, vaciar !
Tanto insistiera en ello, que algunos discípulos acudieron a visitar al
maestro y le dijeron respetuosamente:
Venerable maestro, en absoluto
ponemos en duda la validez de tus enseñanzas, pero,
¿Pero? preguntó el lama con una sonrisa en los labios.
¿Por qué pones tanto énfasis en que nos vaciemos?
¿Acaso, respetado maestro, no acentúas demasiado ese aspecto de la enseñanza?
Me gusta que me cuestionéis - dijo el lama-. No quiero que aceptéis nada que no sea sometido al escrutinio de vuestra inteligencia primordial.
Ahora debo llevar a cabo sin demora mi práctica de meditación,
pero solicitó que todos se reúnan conmigo al anochecer conmigo en el santuario.
Eso sí, queridos míos, quiero que cada uno de vosotros
traiga consigo un vaso lleno de agua.
Los discípulos disimularon como pudieron su asombro e
incluso alguno de ellos se vio obligado a sofocar la risa.
¿Será posible? O sea, que su maestro les pedía algo tan ridículo como que todos ellos fueran al santuario portando un vaso lleno de agua.
¿Se trataría de algún rito especial?
¿Sería una ofrenda que iban a hacer a alguna de las deidades?
Fue transcurriendo el día con lenta seguridad.
Los discípulos no dejaban de conjeturar sobre la extraña solicitud del maestro.
Unos aventuraban si no se trataría de una ceremonia especial en honor de la misericordiosa Tara; otros pensaban que tal vez era que el lama les iba a hacer leer durante toda la noche las escrituras y que el agua era para evitar la excesiva sequedad de boca;
otros confesaban no tener la menor idea del por qué de la insólita petición del lama.
El sol, anaranjado-oro, se comenzaba a ocultar tras los inmensos picos que se
divisaban a lo lejos. Los discípulos tomaron cada uno de ellos un vaso y
lo llenaron de agua. Luego, ansiosos por desvelar el misterio,
fueron hasta el santuario y se presentaron ante el maestro.
Bueno chicos - dijo el maestro riendo con su excelente humor.
Ahora van a hacer algo muy simple. Golpear los vasos con cualquier objeto.
Quiero escuchar el sonido, la música capaz de brotar de vuestros vasos.
Los discípulos golpearon los vasos. De los mismos no brotó más que un
feo sonido sordo, desde luego nada musical.
Entonces el maestro ordenó:
Ahora, queridos míos, vacíen los vasos y
repetid la operación.
Así lo hicieron los monjes. Vaciados los vasos, golpearon en ellos y
surgió un sonido vivo, intenso, musical.
Los discípulos miraron al lama interrogantes.
El lama esbozó una sonrisa amorosamente pícara y se limitó a decir:
Vaso lleno no suena;
mente atiborrada no luce.
Les deseo felices sueños.
Los discípulos, un poco avergonzados, comprendieron al momento.
Nunca habrían de olvidar aquello de "vaso lleno no suena".
"Cuando eliminamos los densos nubarrones de ignorancia de la mente, en el vacío original de la misma surge el revelador sonido de la iluminación."
jueves, 2 de julio de 2020
Pensamientos 1
"Pon tu enfoque en lo que te hace feliz"
"Donde sea que vayas, lleva siempre tu propia luz"
"Nadie puede volver atrás y comenzar de nuevo,
pero cualquiera puede empezar a partir de ahora y hacer un final feliz"
"Ser amable con los demas aumenta tu propia felicidad"
"Piensa, Habla, y haz cosas positivas,
esto eleva tu espíritu"
"La paz y el amor no llegan cuando estas con alguien,
martes, 16 de junio de 2020
Libélula: Leyenda y Simbolismo

"Cuenta la leyenda que hace muchos muchos años, las hadas tenían
prohibido acercarse a los humanos por miedo a que éstos las
influyeran negativamente. Pero algunas de esas hadas no hicieron caso
a su Diosa Aine y como castigo les quitó su forma humana y
en su lugar les puso cuerpo de insecto. Y así surgieron las libélulas. "
Simbolismo
Las libélulas toman el papel de guías
espirituales para nosotros.
Nos enseñan cómo navegar las tormentas de la vida
con confianza.
No sólo simbolizan el cambio en la vida, sino que representan
específicamente un cambio en la perspectiva
y un cambio hacia la
autorrealización.
Otros símbolos de la
libélula son :
Adaptabilidad
Alegría y ligereza
Profundidad emocional
Invitación
a profundizar
Conexión con los seres espirituales
Sabiduría
miércoles, 3 de junio de 2020
Mentira
imagen: https://wallpaperscraft.com/

Persona que miente, es hipócrita,
finge o manipula el comportamiento de las demás personas.
Altera la realidad o lo que verdaderamente es.
La falsedad, o la persona que miente presenta carencia de coherencia
entre sus ideas, pensamientos y acciones.
A lo largo de nuestra vida conocemos muchos tipos de personas,
nos topamos con buenas personas que son apoyo y solidaridad en momentos
tortuosos. Que son aliciente e inspiración. Asi tambien conocemos aquellos en los que al contrario no tardan en enseñarte lo que que tu intuición te dice, que
no puedes confiar en ellos y tienes que mantenerte lo más lejos posible.
no puedes confiar en ellos y tienes que mantenerte lo más lejos posible.
Pero esos compañeros de camino que son parte de nuestro crecimiento
y evolución tienen para nosotros una enseñanza: a valorar nuestra solemne soledad.
"Las vanas pretensiones caen al suelo como las flores.
Lo falso no dura mucho" Cicerón
La verdad da miedo, la falsedad pena.
"La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira
como el aceite sobre el agua" Miguel de Cervantes
"La verdad, como la luz, las persianas. La falsedad, por el contrario
es un hermoso crepúsculo que mejora cada objeto"
"Una cosa que no puedes ocultar es cuando estás lisiado por dentro" John Lennon.
"La única cosa peor que un mentiroso es un mentiroso hipócrita" Tennessee Williams
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