El Mundo de Paz en Nosotros

viernes, 9 de junio de 2017

Perdón






EL PERDÓN 


El tema del día era resentimiento, y el maestro nos había pedido que
lleváramos papas, y una bolsa de plástico.
Ya en clase, elegimos una papa por cada persona que guardábamos
 resentimiento. Escribimos su nombre en ella, y la pusimos dentro
 de la bolsa.Algunas bolsas eran realmente pesadas.
El ejercicio consistía en que, durante una semana, lleváramos nosotros a todos lados esa bolsa de papas.

Naturalmente, la condición de las papas se iba deteriorando con
el tiempo. El fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento, me mostró 
el peso espiritual que cargaba a diario y cómo, mientras ponía mi atención
en ella para no olvidarle en ningún lado, desatendía cosas 
que eran más importantes para mí.

Todos tenemos papas pudriéndose en nuestra "mochila" sentimental.
Este ejercicio fue una gran metáfora, del precio que pagaba a diario 
por mantener el resentimiento, por algo que ya había pasado y no podía cambiarse.

En realidad, pocas veces somos ofendidos, y en cambio muchas
 veces nos sentimos ofendidos.

Me di cuenta que cuando hacía importantes los temas incompletos, 
o las promesas no cumplidas, me llenaba de resentimiento, 
aumentaba mi estress, no dormía bien y mi atención se dispersaba.

Pensé: ¿Quién sufre: el que odia o el que es odiado?

El que es odiado vive feliz, pero el que cultiva el rencor, se parece a 
que toma una brasa ardiente, o al que atiza una llama. Pareciera que
la llama quema al aparente enemigo; pero no, se quema uno mismo

El resentimiento sólo destruye al resentido.

La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento. 
Te tiene encadenado.

El que alimenta el amor propio, es ciego y suicida; prefiere la satisfacción
 de la venganza, al alivio del perdón, pero es locura odiar: es como 
un veneno que tomamos a diario a gotas, pero que finalmente nos termina
 envenenando. La falta de perdón, es el veneno más destructivo para el 
espíritu, ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes. 
El rencoroso vive en una eterna agonía. Muchas veces pensamos 
que perdón es un regalo para el otro, sin darnos cuenta que los
 único beneficiados somos nosotros mismos.

Perdonar me llenó de paz y calma, alimentando mi espíritu. 
El perdón me liberó de ataduras que nos amargan el alma, y enferman
 el cuerpo. El perdón es una expresión de amor.

No hay en el mundo algo más sabroso, que la sensación de descanso
 y alivio que se siente al perdonar, así como no hay fatiga más
desagradable, que la que produce el rencor.

Perdonar, es dejar o eliminar un sentimiento adverso contra 
alguien o contra algo. El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
 No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.

Perdonar, no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió,
 ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa
 dejar de lado aquellos pensamientos
negativos que nos causaron dolor o enojo.

El perdón es una declaración que puedes y debes renovar a diario.
 Muchas veces, la persona más importante a la que tienes que perdonar 
es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.

Vale la pena perdonar, aunque sea sólo por interés,
 porque no hay terapia más liberadora que el perdón.

"La declaración del Perdón, es la clave para liberarte".

¿Con qué personas estás resentido

¿A quiénes no puedes perdonar?

¿Tú eres infalible, y por eso no puedes perdonar los errores ajenos?

"Perdona para que puedas ser perdonado.

"Recuerda que con la vara que mides, serás medido.."
Cuento de Autor desconocido

jueves, 1 de junio de 2017

Cuento Corto de Jorge Bucay


¿Por qué no hacerlo por mí?
La primera cosa que se nos ocurre hacer con alguien que queremos es cuidarlo, ocuparnos de él, escucharlo, procurarle las cosas que le gustan, ocuparnos de que disfrute de la vida y regalarle lo que más quiere en el mundo, llevarlo a los lugares que más le agradan, facilitarle las cosas que le dan trabajo, ofrecerle comodidad y comprensión.


Por que no hacerlo por mi

Cuando el otro nos quiere, hace exactamente lo mismo.

Ahora, me pregunto: ¿Por qué no hacer estas cosas con nosotros mismos?

Sería bueno que yo me cuidara, que me escuchara a mi mismo, que me ocupara de darme algunos gustos, de hacerme las cosas más fáciles, de regalarme las cosas que me gustan, de buscar mi comodidad en los lugares donde estoy, de comprarme la ropa que quiero, de escucharme y comprenderme.

Tratarme como trato a los que más quiero.

Pero, claro, si mi manera de demostrar mi amor es quedarme a merced del otro, compartir las peores cosas juntos y ofrecerle mi vida en sacrificio, seguramente, mi manera de relacionarme conmigo será complicarme la vida desde que me levanto hasta que me acuesto.

El mundo actual golpea a nuestra puerta para avisarnos que este modelo que cargaba mi abuela (la vida es nacer, sufrir y morir) no sólo es mentira, sino que además está malintencionado (les hace el juego a algunos comerciantes de almas).

Jorge Bucay

lunes, 29 de mayo de 2017

¿Qué llevas ahí dentro?

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La curiosidad innata del ser humano, que algunos vamos perdiendo

 con el paso de los años 

Un joven que trabajaba en una escuela aparecía todos los días por 
la puerta principal con una misteriosa caja de plástico entre sus manos.
 A juzgar por el gesto que hacía mientras la transportaba, 
no se trataba de una caja ligera.

Tampoco era pequeña porque parecía capaz de contener cinco balones 
de fútbol. Al inicio, los chavales de la escuela sólo miraban un tanto 
intrigados aquella caja con señor. Pero como la escena se repetía 
día tras día, la curiosidad de algunos niños se
 desbordó y comenzaron las preguntas:

"Oye, ¿qué llevas ahí dentro?"

En ocasiones, la operación transporte coincidía con la hora del recreo
 de los chavales. Entonces aquel joven tenía que ir con más cuidado. 
Acentuando el gesto, esquivaba magistralmente, a diestra y siniestra, 
chavales de todos los tamaños. Era entonces cuando, sobre todo los más 
pequeños, que corrían como almas en pena rumbo a su anhelada
 hora del patio, se detenían y le preguntaban. Él, sin alterar un ápice su gesto 
de esfuerzo prolongado, les decía que ahí dentro había una ardilla viva,
 y que la debía llevar a la cocina para que la asaran. El revuelo quedaba servido.
 Los niños se olvidaban de que tenían prisa por llegar al patio.

"¡Ala!" espetaba una niña de gafas, quedando boquiabierta al final de su frase.
"¡A ver, enséñamela!" pedía un chico. "¡Abre la caja!" 
exigía amablemente el de más allá. "¿Por dónde respira?"
 inquiría el listo de la clase.

Otros pocos, mayores, los que no habían preguntado nada, 
miraban escépticos la caja, al señor y a los chavales, y seguían su camino.

Cuando aquel señor, horas después, salía de la escuela con la misma caja, al ser interrogado, respondía que llevaba ya la ardilla asada.

El pobre portador de la caja, en medio de aquellos barullos, a duras penas
 les convencía de que le dejaran seguir su camino y de que la caja 
no podía abrirla porque, si lo hacía, la ardilla viva se escaparía, 
o la ardilla asada se enfriaría, según fuese el caso.

Quitando a los escépticos, los chicos, en cuestión de segundos, 
se compadecían del triste destino de aquella infeliz criatura. 
Una chica se preguntaba con amargura si no sería la misma ardilla
 que había visto el domingo pasado en un bosque al que le llevó su padre. 
Otros ponían a trabajar a marchas forzadas su imaginación para hacer 
posible el rescate de aquel animalejo que viajaba en caja contra su voluntad. 
Otros, que tenían madera de periodista, corrían a contar 
a gritos a sus amigos la espectacular noticia. Una primicia.

Sí, es la curiosidad innata del ser humano. Esa que algunos vamos perdiendo
 con el paso de los años. Pero es esa curiosidad al natural la que sigue
 explicando la fruición con la que abrimos un regalo insospechado
 o una carta inesperada.

Aquellos chavales aguantaron muy pocos días sin lanzarse a descifrar
 el enigma de la caja misteriosa. El corazón humano busca siempre,
 así de sencillamente, los motivos de las cosas. La verdad y la belleza
 nos interpelan con toda su simplicidad a través de los actos,
 personas y cosas donde se reflejan.
 No necesitan ellas departamento de marketing.

Es la misma curiosidad la que en ocasiones nos interpela cuando
 observamos un comportamiento especialmente elocuente.
 En el caso del comportamiento auténticamente cristiano, 
lo que puede llamar la atención es ese caminar por el mundo,
 diario, sin aspavientos, con el tesoro de la fe en el corazón 
del caminante cristiano. Bastaría llevarlo siempre. A todos lados.
 No dejarlo nunca en casa. Sin presumirlo vanidosamente, 
pero sin esconderlo. Día tras día. Quizá al inicio nadie diga nada.
 Pero tarde o temprano, habrá gente que empezará a preguntarse en
 su interior: ¿de dónde le viene a éste su integridad, su alegría, su ímpetu, 
su sencillez? ¿Por qué se le ve tan seguro, tan coherente? ¿Por qué ayuda tan desinteresadamente a los demás? ¿Cómo es que sabe ser feliz en medio
 del sufrimiento? ¿Por qué vive sin complicaciones? ¿Por qué hace tal cosa
 si hoy en día nadie lo hace? En resumen, querrán decirle:
 "Oye, ¿qué llevas ahí dentro, en tu corazón?" Y entonces podrá 
responderles que lleva a Cristo, o que Cristo le lleva a él.

Es cierto, ante la respuesta, algunos mirarán escépticos y seguirán su camino. 
Pero otros se sentirán interpelados. Sentirán una chispa que 
Alguien ha encendido en sus corazones. Así ha funcionado la
 transmisión de la fe de generación en generación. Es la fuerza del testimonio.
 Ya lo cuchichearon intrigadas las primeras opiniones públicas al entrar 
en contacto con los cristianos: "Mirad cómo se aman". Y cuando esto no 
es cuchicheado, preguntémonos si no será que estamos fallando en lo
 más esencial del cristianismo: el Amor a Dios y al prójimo.

Y en cuanto a los escépticos del caso de la ardilla, se les podría invitar 
a visitar el horno de la cocina de aquella escuela en la que una ardilla, 
cada día, de lunes a viernes, es asada.

Por: Arturo Guerra | Fuente: Catholic.net




"No tengo ningún talento especial. Sólo soy apasionadamente curioso"Albert Einstein

"Seguimos avanzando, abriendo nuevas puertas y haciendo cosas nuevas, porque somos curiosos y la curiosidad nos sigue llevando por nuevos caminos" Walt Disney

" Una de las principales enfermedades del hombre es su inquieta curiosidad
 por conocer lo que no puede llegar a saber"  Blaise Pascal

"Lo importante es no dejar de preguntar. La curiosidad tiene su propia 
razón de ser" Albert Einstein

"Sólo los curiosos tienen algo que encontrar"

viernes, 26 de mayo de 2017

💛Perdonar💛



¶ Perdonar para liberarte

¶ Perdonar para quitar control a la situación incómoda que te haya perturbado.

¶ Perdonar a los demás es para tu beneficio.

¶Perdonar para seguir adelante.

¶ Perdonar para ser feliz.

¶ Perdonar no para olvidar la ofensa, dar la razón o minimizar la situación que hayas pasado

¶ Perdonar es renuncia a sentir coraje, ira y resentimiento y posibles actos de venganza

¶ Perdonar de corazón para aliviar la carga, con actitud sincera

¶ Perdonar es tu decisión y una elección que practicas libremente

¶ Perdonar es amar





lunes, 22 de mayo de 2017

La enseñanza

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La enseñanza tiene una importancia capital en la comunicación de aquello que es básico para la transformación de la mente humana y para la creación de una nueva cultura.

La enseñanza es la más noble de las profesiones, si es que puede siquiera ser 
llamada una profesión. Es un arte que requiere no sólo logros intelectuales,
 sino una paciencia y amor infinitos. Ser correctamente educados es comprender
 nuestra relación con todas las cosas -con el dinero, con la propiedad,
 con la gente, con la naturaleza- en el vasto campo de nuestra existencia.

El propósito de la enseñanza es fundamentalmente ayudar al ser humano
 a que se libere de su propia mezquindad y de sus estúpidas ambiciones.
 Y la educación implica también ayudar al estudiante a crecer en libertad y sin temor.

Una generación de niños educados de manera apropiada estará libre del afán
 adquisitivo y del temor, que son la herencia psicológica de sus padres y de 
la sociedad en que han nacido; y a causa de que han sido enseñandos así, 
no dependerán de la programación mental que la sociedad les implementa.

Esta cuestión de la programación mental es profundamente destructiva, pues
 impide a las personas que sean verdaderamente independientes y limita la
 inteligencia, porque engendra una sensación falsa de seguridad que las hace
 sentirse seguras de sí mismas sin fundamento alguno. Y esto crea una oscuridad
 mental en la que nada nuevo puede florecer.

Pero una generación de seres humanos enseñados de la manera que explicamos 
en este espacio, educados de una manera por completo diferente, espiritual 
y libre, creará una nueva sociedad; porque ellos tendrán la capacidad que nace
 de una inteligencia que no está trabada por el temor ni por el anhelo de 
poder, seguridad o placer.
Fuente proyectopv



"Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo 
aprendo" Benjamin Franklin

"Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar
 y qué puente hay que quemar" Bertrand Russell 

"La educación es el arma más poderosa que puede utilizar para cambiar
 el mundo" Nelson Mandela

"La enseñanza debe ser tal que lo que se ofrece sea percibido como

 un regalo valioso y no como un duro deber"  Albert Einstein


"Una inversión en conocimiento paga el mejor interés"  Benjamin Franklin



La Educación

Un hombre muy adinerado, visitó a Socrates junto con su hijo, para pedirle que se encargara de educar al joven. Socrates le dijo al padre que le cobraría 500 rupias, un precio bastante alto para ese entonces.

Al hombre adinerado le pareció demasiado dinero para educar a su hijo, y le respondió:

¡Con todo ese dinero podría comprar un Asno de primera!

Socrates entonces respondió:
Muy bien, le aconsejo que lo compre. De esa manera ya tendrá dos.
Fabula