miércoles, 27 de agosto de 2025
El puente del arcoíris
martes, 19 de agosto de 2025
fábula El rey que creía ser mendigo
Hijo, cualquiera puede, tener mucho, bien sea por destino o por azar, pero has de tener claro que lo importante no es ser propietario de ese todo, sino saber dar y compartir. No hay peor cualidad en la persona que la avaricia. Se siempre generoso con el resto. Dispones de mucho, así que ofrece mucho a los demás.
Durante muchos años, fallecido su padre, su hijo, el nuevo monarca, siguió los pasos de su padre y se mostró generoso y esplendido. Pero a partir de cierto día, el monarca se fue convirtiendo en una persona avara, pero avara en extremo, tanto que no solo empezó a no compartir nada con el resto, sino que incluso se auto negaba las necesidades básicas a sí mismo.
Teniéndolo todo se comportaba como un pordiosero. Todos en el reino estaban muy preocupados, y un día su asistente personal, que también lo había sido de su padre, mandó llamar a un rishi (sabio) que moraba en una cueva en las altas montañas del Himalaya.
Es increíble – comentó desolado el asistente al rishi -. Es uno de los reyes más poderosos y vive como un auténtico pordiosero. Necesitamos de tu ayuda, necesitamos que descubras la razón de por qué se comporta como tal.
Así el rishi comentó al asistente que estaba dispuesto a ayudarle pero que para eso necesitaba juntarse con el rey. Dicho y hecho, el asistente le pidió al rey que por favor recibiera al sabio y este aceptó con la condición de que no le pidiese nada a cambio, que tenía que ser consciente de que no tenía nada, que era sumamente pobre.
A la mañana siguiente el monarca recibió al rishi en palacio y se encerraron en una de las lujosas salas. El rey vestía con harapos, estaba sucio y hediondo; incluso iba descalzo
Estoy totalmente arruinado– comenzó el rey. –
Señor, no comprendo por qué dice eso. Usted es rico y poderoso – replico el rishi. –
No me vengas con tonterías – contestó el monarca – No me pidas nada porque nada podrás sacarme. Desde ahora te digo que nada tengo. Es más, cuando esos harapos se terminen de romper, no tendré nada con qué cubrir mi cuerpo.
Así el rey rompió a llorar sin poder sostener sus lágrimas. En ese mismo momento, el rishi entorno los ojos, concentró su mente y, como si fuese un punto de luz, se coló en el cerebro del monarca. Allí observó el pensamiento que noche tras noche se colaba en los sueños del rey: El rey soñaba que era un mendigo, el más pobre de los mendigos. El sueño parecía tan real, que el rey se lo terminó por creer y aunque era un rey rico y poderoso, se comportaba como un pordiosero.
Conociendo cuál era la razón de su comportamiento, el sabio logro que unos días el rey consiguiera dominar sus pensamientos y cambiara así la actitud que reinaba en su mente. El monarca volvió a ser esplendido con los demás, pero no consiguió que el rishi aceptara ningún obsequio. Es más, el sabio le hizo un regalo impagable, le obsequió con la siguiente reflexión.
“Tal es el poder del pensamiento. Así como piensas, así eres. Conquista el pensamiento y te habrás conquistado a ti mismo”
jueves, 7 de agosto de 2025
El pan no está duro & 5 frases
A veces nos queda algún pedazo de pan después de merendar y al día siguiente decimos: - "Este pan está duro", y es muy probable que sí lo esté, pero pensado en ello, les comparto una gran reflexión.
"El pan no está duro... Duro es no tener pan".
Parece mentira, pero somos especialistas en quejarnos y la mayoría de las veces nos quejamos sin razón, sin sentido, por tonterías, por egoísmo.
"El pan no está duro... Duro es no tener pan".
¿Qué quiere decir esto?
-Que el trabajo que tienes no es duro, duro es no tener trabajo.
-Que tener el carro dañado no es duro, duro es no tener un carro.
-Que por tener el carro dañado y tener que caminar a tomar el bus eso es duro, no; eso no es duro, duro es no tener piernas, duro es no poder caminar.
-Que comer arroz con frijoles no es duro, duro es no tener comida.
-Que perder una pelea en algún problema familiar no es duro, duro y créeme que muy duro es perder un familiar.
-Que decir, te amo mirando a los ojos de otra persona no es duro, duro es decirlo frente a una lápida o un féretro donde ya no tienen sentido las palabras.
Quejarse no es duro, duro es no saber ser agradecidos.
Hoy es un buen día para dar gracias por la vida por lo que tenemos y no dejar que nuestra felicidad dependa de algo o de alguien.
"Nuestra felicidad depende de nosotros mismos y de lo agradecido que seamos".
Y recuerda... "El pan no está duro".
Tomado de la red.
Autor desconocido.
martes, 5 de agosto de 2025
Soledad del alma
miércoles, 23 de julio de 2025
Amor de Ultratumba
Mi novia perdió la vida, fue un accidente de tráfico. Lloré durante horas cuando me enteré empecé llorando porque ya no estaba. Seguí haciéndolo por nuestras últimas palabras, tuvimos una bronca por teléfono.
El día de su velación fue terrible tan solo miraba su cuerpo, demasiado maquillaje. Me daba nauseas.
Esa noche me la pase abrazado a mi almohada sin poder dormir, mirando mi teléfono en la oscuridad leyendo nuestra última conversación. Luego le escribí un nuevo mensaje.
Lo siento, Lizz.
Te amaré para siempre.
Lo envié y caí rendido.
Me despertó el zumbido de mi teléfono. Mire la hora. 1:49 de la mañana. Había un mensaje nuevo.
Lizz: ¿Para siempre?
¿Quién tenía su teléfono?
Me lo pregunté antes de enfadarme por ello.
¿Quién es?
Lizz: Soy yo, Lizz.
\Quien quiera que seas, por favor… para.
Lizz: Soy yo, lo prometo. Puedo probarlo pregúntame algo que solo sepamos.
Y le hice pregunta tras pregunta. Ya había amanecido cuando acabé convencido. Me dijo que no podía decirme donde estaba, pero que era un lugar increíble y que estaba feliz. Dijo que iba contra las reglasí hablar conmigo, pero que no podía remediarlo. Eso me hizo sonreír. Me dijo que no podría llamarme, pero que me escribiría siempre que pudiera.
Durante meses nos escribimos. Casi siempre recordando nuestro pasado. Se negaba a compartir detalles de su nueva vida. Tampoco me hacía falta, era feliz leyendo sus mensajes de nuevo.
Después me dijo que debería empezar a salir con alguien. Le dije que no.
Lizz: Pienso que no deberíamos seguir escribiéndonos.
¿De qué estás hablando?
Lizz: Fue una mala idea. Lo siento.
No, espera. Lo siento. No puedo perderte de nuevo.
Lizz: Te amo.
Lizz: Adiós.
Le escribí cada día durante semanas suplicándole que me respondiera. Me encontraba al borde de la depresión sabiendo que la había perdido de nuevo.
Una noche me desperté para encontrarme solo en mi cama. Mi habitación estaba oscura y fría. Agarré mi teléfono para ver la hora. 1:49 de la mañana. Ningún mensaje. Hubiera llorado, pero ya no quedaban lagrimas.
Escuché un golpeteo seco que venía del armario. Miré y ahí estaba ella. Despacio, emergía de entre mis camisas colgadas. Incluso en la oscuridad, sus rasgos delicados eran inconfundibles.
“Lizz…” Susurré.
Mi corazón se agitaba nervioso. No dijo nada tan solo me miraba, sonriendo. La Luna desde mi ventana hacia que su pálida piel brillara.
De repente, mi teléfono vibró. Salté.
Ella se paró en seco y lo miro.
Tal vez no pudiera hablar, pensé.
Cogí el teléfono y leí el mensaje.
Lizz: ¡¡ ESA NO SOY Yo






